Internas en el PJ: urnas entre convicciones y presiones

A días del cierre de listas

Foto: Cuarto plenario por la unidad llevado adelante por el PJ de Vte. López con la participación de todos los sectores


Tras la estruendosa renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del Bloque del Frente de Todos de la Cámara de Diputados y mientras se aguarda que el gobierno nacional envíe el pre acuerdo sellado con el FMI, los “descamisados” se alistan para ir a internas dentro del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires. Distrito en donde el aterrizaje de Máximo Kirchner como presidente del PJ provincial, tras un acuerdo entre dirigentes y fundamentalmente intendentes que a cambio lograron reacomodar sus huesos al habilitárseles (votos de la legislatura mediante) una nueva reelección, despertó malestar y las quejas de un buen sector de la militancia. “Con la capacidad y liderazgo que tiene Máximo, una interna en toda la provincia lo hubiese fortalecido, dejó a la militancia con las ganas de jugar”, aseguran en las cercanías del intendente Fernando Grey, quien presentó un recurso legal para invalidar la avanzada institucional. Detrás de la puja electoral, subyace un cambio generacional entre una nueva camada de militantes que desembarcan en el PJ con toda la oxigenación que esto apareja, y una vieja generación que tendrá la responsabilidad de transmitir una ideología superior basada en el Justicialismo. Si la irrespetuosidad de muchos de los que hoy llegan logra ser desplazada por la rebeldía peronista y encauzada de manera conjunta con la generación que tuvo los mismo sueños que Cristina, Alberto Fernández y tantos más a los que le arrebataron la vida, seguramente el PJ habrá dando un interesante paso.


De este modo, la disputa, las pasiones y la democracia partidaria, que tanto reclama la militancia a la hora de poder convalidar títulos y llevar sueños compartidos a los escenarios institucionales, quedarán reducidas a los distritos. Especialmente donde no gobierna un intendente peronista. Tal el caso de Vicente López y San Isidro donde la pauperización electoral, desde hace años, viene siendo bandera elección tras elección.


Da la sensación de que la presidencia de Kirchner es parte de una alquimia de la organización La Cámpora con el objeto de controlar una herramienta electoral de suma importancia a la hora de conformar y fortalecer, en este caso, el Frente de Todos. Pero sobre todo, es la manera institucional de confrontar con los otros socios del FdT: el Frente Renovador liderado por el peronista Sergio Massa y lo que podría ser el albertismo, que si bien no tiene territorialidad e institucionalidad, en estas internas pareciera querer asomar. En tanto, otra organización relevante dentro del peronismo la constituye el Movimiento Evita. Aquella organización que supo convivir de manera extremadamente armoniosa con el macrismo y no dudó enfrentar a la vertiente peronista cuando Cristina Kirchner y Jorge Taiana encabezaron la lista de senadores en la provincia de Buenos Aires. Lo mismo sucedió con Florencio Randazzo, quien presentó lista por fuera del PJ; en sus filas revestía Alberto Fernández. Hoy, como corresponde a toda fuerza que se precia de abrevar del campo nacional y popular, todos convergen en el FdT. El recuerdo de Néstor Kirchner arrimando a Aldo Rico a las filas del peronismo, o bien a Julio Cobos a la vicepresidencia, revela el valor del liderazgo que cobra quien debe conducir. Aún cuando las medidas que adoptan puedan resultar antipáticas para la militancia. Y mucho más para un peronismo que por primera vez en su historia llega al gobierno de la mano de una alianza sin un liderazgo contundente. De Perón hasta la presidencia de Cristina, el liderazgo era claro, y único, aun cuando se lo podía discutir. Hoy es una alianza con dos vertientes claras y contundentes: la que lidera Cristina y la de Massa, y la de un Alberto Fernández que en última instancia es el que debe definir.

Una alianza que más allá de las naturales pujas y diferencias que suelen enriquecer todo debate -obviamente cuando surgen ideas y proyectos para debatir, tal el caso de la negociación con el FMI-, no corre riesgos de fractura.

En el mientras tanto y a días de que expire el plazo para presentar listas partidarias, en San Isidro y Vicente López los tambores suenan con estridencia.


En el caso de San Isidro, por ahora, hay tres listas que se estarían presentando. Por un lado, la que se apoya en la figura de Teresa “La Tere” García e impulsaría como candidato al dirigente sindical (docente) José Luis Casares. No falta quien especula que no sería Casares quien presida el PJ sino la concejal Milena Lamonega. Siempre en el terreno de las especulaciones, algunos imaginan que peronistas ligados al Frente Renovador de Sergio Massa podrían arrimar votos a esta lista.

Por el lado del denominado cafierismo (Santiago Cafiero) en el horizonte asoman dos listas. Por un lado la de la joven Patricia “Pato” Castro y, por otro, la del actual vicepresidente del PJ local, Hugo Aserrat. La primera, tiran en el pago chico, contaría con el respaldo del propio canciller. En tanto Aserrat, quien reviste en el gobierno nacional a instancias del propio Santiago Cafiero, además de esto, cuenta con el apoyo de Hugo Moyano, que no es poco decir en una interna partidaria.

Si bien la disputa no pasa por la impronta con la que cargan García -cercana a Cristina- y Cafiero, respectivamente, cierto es que la militancia no encuentra, todavía, un candidato que sintetice y resuma el sentimiento y la historia peronista local al punto de evitar una interna. En realidad, hay diálogos a fin de buscar dicha síntesis.


Algo similar transcurre en Vicente López. Así quedó reflejado tras un reciente plenario realizado por el PJ en la sede del sindicato de SETIA. No es la primera vez que el peronismo de Vicente López convoca y abre sus puertas a toda la militancia del Frente de Todos con el objeto de debatir y analizar el camino a seguir. Y buscar, en lo posible, una “lista de unidad”, tal cual confían desde el partido.

La actual conducción, que luego del fallecimiento de Alberto “El Negro” Oliva ocupa el vicepresidente Néstor Bachés, junto a Hernán Lanía, Marcelo Accinelli, Gisel Oliva, Miguel “Tano” Armaleo, Susana Rosa, Daniel López, Isabel Maggi, Yuliana Robles e Eleana Piagni, entre otros miembros, volvió a sentar en la mesa a todas las expresiones locales que comulgan con las 20 verdades del Justicialismo. La asistencia incluyó a varios concejales, Julieta Moltó, La Cámpora; Julio Cereza, La Cámpora Lealtad; Laura Brianza, Kolina; a dirigentes sindicales como Gabriel Varela (ATE), Oscar Medina (Bancaria) y a dirigentes y militantes como Humberto Bladissera, Carlos Gómez, Gustavo Campero, Claudio Leveroni, Armando Alejandría,

José “Pepe” Armaleo, Roberto Martínez, Oscar Levrero, Tito Sosa, Paricio “Karateca” Rivera, Patricia Gummy, Daniel Riezzi, Luciano Rodríguez, entre otros. La ausencia del Movimiento Evita y de Lorenzo Beccaría fueron leídas con lupa electoralista. Tampoco fue el concejal Lucas Boyanovsky -recientemente afiliado al PJ- quien ejerce la conducción de La Cámpora Lealtad.


Al igual que años anteriores, en el plenario volvió a prevalecer el sentimiento de una militancia que ve en la unidad una alternativa lógica a la hora de seguir construyendo territorialidad. Más todavía en un distrito en donde los magros resultados electorales le dan vuelta la cara al peronismo mientras la derecha macrista goza de muy buena salud.

Si bien el ánimo reinante fue consolidar una lista de unidad, así lo expresó la militancia, la dirigencia en esto de atender las presiones y mandatos de las organizaciones a las cuales responden, no terminan por definir el camino a seguir. Por lo pronto, Hernán Lanía impulsado por Lorenzo Beccaría y Fabián Ruiz se exhibe como uno de los candidatos para encabezar el PJ. Es un espacio que comulga, aseguran, con el denominado albertismo. Se especula que el Movimiento Evita que conduce el Concejal Joaquín Noya -recientemente afiliado al PJ- podría cerrar con Beccaría.

En otro andarivel, las figuras de Marcelo Accinelli y Patricio “Karateca” Rivera, respectivamente, tienen la intención de encabezar el PJ. Ambos responden a Boyanovsky.


Finalmente, el sector peronista que parece moverse sin las limitaciones y presiones en las que suelen incursionar las superestructuras a la hora de conformar listas, y al igual que las PASO que impulsó a Néstor Bachés como candidato, en esta oportunidad promete presentarse. Si la unidad, explican desde el PJ de Vicente López, conlleva una cierta dosis de renunciamiento y generosidad especialmente de aquellos y aquellas que ya cuentan con espacios institucionales, no es complejo imaginar que una lista de unidad se encuentre a la vuelta de la esquina. Esto sucederá, cierto es, si los dirigentes son capaces en dejar atrás esas miradas cortas que poco y nada contribuyen a la hora de dar vuelta la historia en un distrito donde la miseria extrema también golpea a miles de vecinos, y las persianas de las industrias aun persisten bajas. Caso contrario, la dirigencia seguirá armando, en algunos casos, buenos discursos. En lo que todos coinciden es vislumbrar un horizonte con tan solo dos listas.



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