Golpe, engaño y boludez autoinfligida

Yerros oficiales, y el afán de la derecha por conquistar un voto a costa de decir cualquier barbaridad, e instalar mentiras como verdades reveladas, termina sometiendo a un sector de la población que poco y nada muestra a la hora de recurrir a la racionalidad y al espíritu crítico

Foto: Con sólo pensar que se atrevieron a decir que la vacuna era veneno, y se movilizaron, y que el COVID era mentira, da la pauta de lo qué son capaces de engañar las usinas de la intolerancia y el odio


Por: Tano Armaleo.- Por estas horas, la población volvió a ser objeto de fuertes operaciones mediáticas direccionadas en esmerilar, desestabilizar y en lo posible, generar un clima de virulencia social. La intención expresada por opositores del gobierno, en particular por la derecha que manifiesta Juntos y la ultra derecha de Avanza Libertad, hablando lisa y llanamente de motorizar un golpe institucional así lo revelan. Y lo revelan ante una audiencia que no interpela, y mucho menos se detiene en analizar la veracidad de lo relatado.


Desde que renuncie Alberto Fernández y Cristina Kirchner, hasta adelantar las elecciones “porque el país es un caos”, “no tiene rumbo”, la “única salida es Ezeiza” , son los falsos argumentos que esgrimen por redes sociales y pantallas televisivas.

Paralelamente, el mundo empresarial ayuda a la desestabilización con remarcaciones constantes de precios. Aún cuando nada indica que haya motivos y elementos suficientes para aplicar semejante robo a la población. Para dar fuerza a esta escalada golpista, los “picaros” de siempre, desde los años 60 a la fecha presionan con el dólar. Como si jugaran en el mismo equipo, los medios alientan la corrida del dólar ilegal. Sin embargo, nada dicen que los empresarios importan a un dólar oficial muy por debajo del que estos “picaros golpistas” intentan imponer. Lo que indica que esas remarcaciones de precios, nada tiene que ver con el dólar ilegal. A partir de esta especulación, empresarios se apropian de mayores ganancias produciendo menos, y pagando salarios pauperizados.


La otra cara la ponen operadores mediáticos -sobran nombres- y dirigentes políticos, macristas y radicales, y ex funcionarios que arruinaron el país y ahora se dedican a dar cátedra de cómo salir adelante. Sin pudor mencionan la palabra GOLPE como si este fuera una suerte de talismán que engaña a millones de seres que no se paran en analizar la realidad. Todo indica que esto sucede porque la bronca, el odio, o la boludez autoinfligida, es una realidad efectiva que consumen millones de seres.


En tiempos cercanos, el falso relato era “se robaron 1 PBI”. No sólo no encontraron ese PBI enterrado en la Patagonia –pensar que la maldad hizo que la boludez consumiera aquel relato a través de las pantallas televisivas mientras un fiscal iba con retroexcavadoras en busca de dicho PBI-, sino que lo único que se descubrieron fueron abultadas en guaridas fiscales -cuentas no declaradas- que tenían funcionarios del gobierno de Juntos por decenas y decenas de dólares; Macri incluido.

No sólo la complicidad mediática y de los y las integrantes de Juntos ocultó estos hecho permitiendo tantos falsos relatos. También alimentó el engaño mediático del “se robaron un PBI” y, ahora, ventean y alientan que detrás de la renuncia de Guzmán se teje un golpe institucional. Obvio impulsado por Cristina dicen. Cuándo no este ella en el escenario político, estos personeros de un país para pocos, buscarán otra figura del campo nacional para destruir. Lo han hecho a lo largo de la historia.


Para dar más sustento a lo que estos sectores desestabilizadores intentan consolidar, empresarios de campos y agroexportadores, preparan, escudados en la denominada Mesa de Enlace, un corte nacional de rutas. Ya sacaron los camiones a cortar las rutas cobrándose un muerto. Tema claramente ninguneado por la oposición y medios de comunicación. Para cortar las rutas, el argumento es el mismo que vienen utilizando desde hace más de 100 años: el campo es el único sector que produce riqueza, no hay que matarlos con impuestos.

Paralelamente, dirigentes macristas y operadores mediáticos alientan un banderazo para el 9 de julio, en todas las plazas del país, pidiendo la renuncia de Cristina Kirchner entre otras cuestiones.


No se trata de no ser opositor. Se trata de no engañar a la población con falsos argumentos y del todo vale por un voto. No hay democracia sin tolerancia y respeto en la diversidad. Aquella que, por lo visto, sectores opositores nada quieren saber.


En el mientras tanto, el gobierno del Frente de Todos montado en el trípode político cuyo pilares son Cristina Kirchner, Sergio Massa y Alberto Fernández, respectivamente, no logra encontrarle el agujero al mate. Un gobierno que heredó un 54% de inflación, una terrible deuda con el FMI y bonistas privados, alto índice de desocupación, además enfrentó de manera adecuada una pandemia y, como si fuera poco, ahora la guerra entre Rusia y la OTAN en Ucrania. Temas que requieren, especialmente esto último, instrumentar políticas pro activas que alienten a la producción y el trabajo a partir de una justa distribución del ingreso, entre otras cuestiones; y sobre todo enfrentar la voracidad empresarial (inflación) de manera inmediata y contundente.


En definitiva, detrás de tantas estridencias, cargadas muchas veces por la mala fe, no hay otras cosa que la disputa de dos modelos claramente opuestos. El neoliberal, el de la derecha, y el del Frente de Todos, en lo que bien podría sintetizarse como el modelo Justicialista.


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