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El temor de los municipales tiene razón de ser

El dirigente Gustavo Seva asegura que “el promedio de nuestros ingresos básicos ni siquiera llega a los niveles de indigencia". A esto se le suma la promesa de masivos despidos en todos los niveles del Estado


Los reclamos salariales de empleados municipales de todo el país no cesan. Es entendible. Los salarios de las y los trabajadores están muy distantes de los 280 mil pesos que se requieren para que una familia no sea considerada pobre. “El promedio de nuestros ingresos básicos ni siquiera llega a los niveles de indigencia”, confía el dirigente Gustavo Seva, municipal de San Isidro y Secretario Gral. de Negociaciones Colectivas de FESIMUBO (Federación Sindical de Empleados Municipales de Buenos Aires) ante los micrófonos de Radio Real Politik.


Paralelamente a la descripción que realiza el dirigente, la gran mayoría de los municipios cuenta con plazos fijos, lo que demuestra saneamiento financiero.

Sin embargo, el mayor temor de los municipales pasa por la promesa de dirigentes de la derecha y la ultraderecha que prometen despidos masivos en el Estado, municipales incluidos. De llegar al gobierno, médicos, guardavidas, profesores, artistas y administrativos en general ingresarán en la grilla de personal dado de baja o despedido. Es lo que hicieron en tiempos recientes cuando les tocó gobernar.


Tan bajo nivel salarial tienen los municipales que, por ejemplo, en Merlo los promedios de ingresos se sitúan por debajo de los 80 mil pesos mensuales. Seva celebra que Massa haya puesto en marcha la eliminación del Impuesto a las Ganancias, “aún cuando mayoritariamente a nuestras y nuestros compañeros no les alcance el beneficio”. Del mismo modo celebra el “paliativo” -bono- de 60.000 pesos impulsado por el gobierno nacional.

El dirigente gremial es muy crítico de la mayoría de los jefes comunales que se muestran reticentes a la hora de sentarse a pautar condiciones laborales y salariales a través de paritarias. Entendible cuando se observa, por caso, que a la mayoría de los empleados municipales hacerse de 150/200 mil pesos mensuales es una verdadera alquimia, más bien un milagro. El salario de indigencia ronda los 118 mil pesos, nivel que la mayoría de los municipales mira de lejos.


A modo de describir que los ingresos salariales no se compadecen con las prestaciones que brindan a la comunidad, Gustavo Seva dice que “el municipal está presente desde el vientre materno, cuando se atiende en el hospital o nace la criatura, de ahí en más, a lo largo de su vida, hasta su muerte” y agrega que “durante la pandemia nuestras compañeras y compañeros estuvieron ahí, atendiendo y corriendo, muchos dejaron la vida”

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