“El plan marcha acorde a lo planificado”: el duro contraste entre el discurso de Milei y la recesión
Se disparan la pobreza y los despidos, cae la economía, cierran Pymes y comercios barriales. Caputo lo atribuye al mundial. El presidente celebra los 80.000 despidos estatales y el cierre de empresas desentendiéndose de la situación al decir que “la gente me votó sabiendo lo que venía”.

Milei, al igual que Macri, con el mismo modelo está logrando los mismos resultados socio-económicos
El índice de pobreza se disparó, la economía cae e ingresa a un riesgoso plano recesivo. Son datos de una Argentina muy distinta a la que intenta presentar el presidente Milei y su ministro Luis Caputo. Al respecto, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) -elaborado por el Indec- se desplomó 2,9 por ciento respecto de junio, la mayor caída mensual desde los meses más duros de la pandemia. En la comparación interanual, el nivel de actividad retrocedió 1,4 por ciento.
En tanto, el índice de pobreza en la Argentina se disparó al 32,3% y el de indigencia al 7,5% en el primer semestre de 2026, según destacó el Indec. En la ciudad de Concordia, Entre Ríos, la pobreza escaló al 56%. En Resistencia (Chaco) el nivel tocó el 48,6%.
El disparador del crecimiento de la pobreza e indigencia es el modelo político que regentea Milei junto a sus socios del PRO y la UCR. Un modelo basado en la “destrucción del Estado”, tal cual prometió el primer mandatario, la liberación total de importaciones, reducción de impuestos para ricos y grandes grupos económicos mientras la presión tributaria se incrementa en pymes y comercios barriales.
Un modelo, al decir de economistas, que “no distribuye beneficios para alentar el consumo y así mover al sector productivo”. En esta saga se ubican desde un Carlos Melconian a un Domingo Cavallo, pasando por un Orlando Ferreres hasta un Carlos Rodríguez, entre otros. La gente, el ciudadano de a pie no tiene plata y se nota en la caída del consumo en supermercados.
Para Caputo, la culpa de la caída económica es del “año mundial, las lluvias y nevadas”.
Sin embargo, Milei entiende que “todo marcha de acuerdo al plan”. Así lo reiteró en Nueva York, donde participó de la reunión de la ONU. Al ser consultado, celebró los 80.000 despidos en el Estado nacional. Y aseguró, contradiciendo al Indec, que “no cayó el empleo”. Muy por el contrario, manifestó que se generaron cerca de 500.000 puestos más.
Para el presidente, los 16 millones de pobres al igual que los 314.000 despidos registrados oficialmente, las 34.000 pymes cerradas, los 16.000 comercios con las persianas bajas y 41.000 kioscos en la misma situación son efectos “del ordenamiento de la economía, del mercado”.
Es en este punto donde asegura (Milei) que el “plan marcha acorde a lo planificado”. Entiende que la gente lo votó a conciencia y sabiendo lo que decía.
Paralelamente a este complejo cuadro socio-económico, se aprobó una nueva Ley de Zona Fría que significará que más de 3,6 millones de personas comenzarán a recibir facturas con aumentos muy por arriba al 50%.
Al respecto, cabe recordar que desde diciembre de 2023 a la fecha, el gobierno autorizó aumentos de gas cercanos al 1.600%. La nueva ley se aprobó con la anuencia de gobernadores peronistas y radicales del norte. Para lograr esto, el gobierno cambió las tarifas subsidiadas a las denominadas regiones frías para comenzar a subsidiar a estas provincias norteñas. Pierden millones de vecinos de regiones como Mendoza, Córdoba, Santa Cruz, Buenos Aires y La Pampa.
Mientras tanto, cerca de 6 millones de personas, que no llegan a fin de mes, están endeudadas con entidades bancarias y financieras, y sin posibilidad de salir del cuadro de morosidad.
Seguramente, y como correlato de semejante panorama, la caída de la imagen presidencial y las expectativas electorales se desvanecen. No así la corrupción que cubre cada uno de los despachos oficiales. El más reciente, la denunciada por la diputada libertaria Marcela Pagano en referencia a la Quinta de Olivos. Compras millonarias para comida que supuestamente terminaban en manos de funcionarios de la más extrema confianza de Karina “3%” Milei.














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