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El Mundial de la Doble Vara: FIFA es fuerte con los débiles y débil con los fuertes

  • 10 jun
  • 6 min de lectura

A días del inicio del Mundial 2026, decenas de árbitros, periodistas y selecciones completas enfrentan trabas migratorias. La FIFA, que en 2023 le quitó la sede a Indonesia por un conflicto similar con Israel, ahora se lava las manos.


 

Por: Fernando Gañete Blasco.- A sólo horas del puntapié inicial del Mundial 2026, la atención no está puesta únicamente en la pelota. Un escándalo migratorio sacude la previa del torneo más grande del planeta: la negativa sistemática de Donald Trump y Estados Unidos a permitir el ingreso de árbitros, delegaciones y periodistas de diversos países está generando una crisis diplomática que la FIFA parece dispuesta a mirar hacia otro lado.

 

La situación resulta particularmente polémica porque no es la primera vez que el fútbol mundial se enfrenta a un conflicto de este tipo. En 2023, el organismo que rige los destinos del fútbol mostró una firmeza inquebrantable cuando Indonesia -país anfitrión del Mundial Sub-20- intentó vetar la participación de la selección de Israel. En aquella ocasión, la FIFA no dudó: le quitó la sede a Indonesia y se la reasignó a Argentina.

 

Hoy, el silencio es ensordecedor.

 

El árbitro somalí que tenía "los papeles en regla"

El caso más emblemático de esta crisis es el de Omar Abdulkadir Artan. Este árbitro somalí de 38 años iba a hacer historia: sería el primer colegiado de su país en dirigir en una Copa del Mundo. Había sido elegido el mejor árbitro de África el año pasado. Tenía su visa aprobada. Tenía la documentación en orden. Su pasaporte diplomático había sido emitido específicamente para facilitar su viaje.

 

Nada de eso importó.

Al llegar al Aeropuerto Internacional de Miami procedente de Estambul, Artan fue sometido a un interrogatorio que se extendió por once horas. Finalmente, las autoridades migratorias lo declararon "inadmisible por preocupaciones de investigación" (vetting concerns) y lo deportaron.

 

"Estoy muy, muy decepcionado", declaró Artan al New York Times. "Sólo soy un árbitro que intenta vivir su sueño: el sueño más grande de mi vida, venir al Mundial".


Somalia es uno de los 39 países incluidos en la lista de restricciones migratorias de la administración Trump. Aunque existen exenciones para atletas y personal de la Copa del Mundo, la decisión final quedó en manos de los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), quienes tienen "la autoridad para interrogar a los viajeros, realizar inspecciones y determinar la admisibilidad" según la ley estadounidense.

 

Irán: entrenando en México porque no los dejan entrar

El caso de Irán es todavía más absurdo. La selección persa, que participará del torneo, se ha visto obligada a instalar su campamento base en Tijuana, México, porque al menos 15 miembros de su cuerpo técnico y personal de apoyo fueron rechazados o nunca recibieron sus visas.

 

El entrenador iraní, Amir Ghalenoei, no ocultó su indignación: "estamos molestos por este comportamiento. Ciertamente nunca había sucedido antes". Y agregó, con un tono que resuena en todo el mundo deportivo: "por lo general, en estos torneos, antes que las cuestiones técnicas deben respetarse las consideraciones éticas y humanas. Creo que en nuestro caso no fue así".

 

Lo más paradójico es que mientras el gobierno estadounidense asegura haber otorgado visas a todos los jugadores y al "personal de apoyo necesario", el gobierno iraní denuncia que se trata de una "injerencia política sesgada en el deporte" para "sabotear la presencia de los aficionados iraníes".

 

El equipo deberá cruzar la frontera desde Tijuana hacia Inglewood y Seattle el mismo día de sus partidos, una logística que roza lo absurdo y que les impediría cumplir con las obligaciones de prensa previas a los encuentros.

 

Una lista interminable de afectados

Los casos de Artan e Irán no son hechos aislados. Son la punta de un iceberg que amenaza con hundir la credibilidad del torneo:

●      Breel Embolo (Suiza): el delantero de origen camerunés sufrió una demora de dos días en la autorización de su visa debido a "controles adicionales" relacionados con condenas judiciales previas.

●      Irak: el delantero Aymen Hussein fue detenido e interrogado durante casi siete horas en el aeropuerto de Chicago antes de que se le permitiera ingresar.

●      Senegal: la delegación completa fue sometida a requisas exhaustivas y cacheos al bajar del avión.

●      Aficionados escoceses: decenas de hinchas reportaron que su autorización de viaje (ESTA), que ya había sido aprobada, fue cambiada repentinamente a "No autorizada" días antes del viaje.

 

De los 48 países participantes, 11 tienen una tasa de rechazo de visas superior al 40% , lo que convierte a este Mundial en "el más inaccesible de la historia moderna", según reporta Yahoo Sports.

 

La doble vara de la FIFA: el precedente indonesio

Para entender la magnitud de la hipocresía, hay que recordar lo que ocurrió en marzo de 2023. Indonesia había sido designada sede del Mundial Sub-20. Todo estaba listo. Pero el gobernador de Bali se negó a permitir el ingreso de la delegación de Israel para el sorteo, en un país que no tiene relaciones diplomáticas con el estado judío y donde la opinión pública es mayoritariamente pro-palestina. Ya Israel había comenzado con el genocidio en Palestina y recibía críticas internacionales.

 

La reacción de la FIFA fue inmediata y contundente: canceló el sorteo, le quitó la sede a Indonesia y la otorgó a Argentina. El presidente Joko Widodo intentó argumentar que no se debían mezclar "deporte y política", pero fue en vano.

 

Hoy, el Mundial se juega en un país que tiene vetado el ingreso a ciudadanos de 39 naciones -muchas de ellas participantes del torneo- y la FIFA no sólo no hace nada, sino que justifica activamente la decisión.

 

"La FIFA no está involucrada": el lavado de manos del organismo

La postura oficial del organismo que preside Gianni Infantino es, cuanto menos, elocuente en su cinismo. En un comunicado difundido tras la exclusión de Artan, la FIFA declaró:

 

"FIFA puede confirmar que el árbitro Omar Abdulkadir Artan no podrá entrenar ni oficiar en la Copa Mundial de la FIFA 2026 después de que se le negara la entrada a los Estados Unidos. La FIFA no está involucrada en los procesos migratorios del país anfitrión, incluidas las adjudicaciones de visas, y ha sido informada por las autoridades de que la situación del Sr. Artan no cambiará por el momento. En línea con eventos anteriores de la FIFA, un gobierno anfitrión determina en última instancia quién recibe una visa y quién es admitido en su país"" .

 

La frase es técnicamente cierta, pero políticamente devastadora. Porque si en 2023 la FIFA consideró que Indonesia debía ser castigada por "mezclar deporte y política", ¿por qué ahora el mismo argumento no aplica para Estados Unidos?

 

La diferencia es evidente: Indonesia es un país en desarrollo sin poder de veto en los organismos internacionales. Estados Unidos es la superpotencia anfitriona del torneo más rentable de la historia.

 

El doble estándar en números

Situación

Indonesia 2023 (Mundial Sub-20)

EE. UU. 2026 (Mundial de mayores)

País anfitrión niega visas

Negativa a Israel

Negativa sistemática a ciudadanos de 39 países

Afectados

Selección de Israel

Árbitros, selecciones completas, periodistas, aficionados

Reacción de la FIFA

Le quitó la sede a Indonesia

"No estamos involucrados"

Justificación oficial

"No mezclar deporte y política"

"El país anfitrión decide"


Voces que claman en el desierto

No todos están dispuestos a aceptar esta situación con resignación. El gobierno de Somalia, a través de su embajada en Nairobi, salió a respaldar a su compatriota: "Artan viajaba con documentos válidos", afirmó un funcionario.

 

El propio árbitro, desde el aeropuerto antes de ser deportado, alcanzó a decir: "tenía los papeles correctos y todo. Tenía la visa correcta". No alcanzó.

 

Mientras tanto, los aficionados iraníes denuncian que el gobierno estadounidense también revocó la asignación de entradas para sus partidos, en un intento de "obstruir la presencia de los seguidores iraníes".

 

Lo que viene

El Mundial 2026 arranca este jueves. Pero el espectáculo ya está manchado. La pregunta que flota en el ambiente es incómoda pero necesaria: ¿de qué sirve que la FIFA se erija en defensora de los valores del deporte si, cuando el poder verdadero habla, se limita a mirar hacia otro lado?

 

El precedente indonesio demostró que el organismo sabe cómo actuar cuando quiere. Su inacción actual demuestra que sólo actúa cuando le conviene.

 

Mientras, meses atrás, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, le dio a Donald Trump la “Medalla por la Paz”, para suplir el Premio Nobel que el presidente estadounidense anhelaba.

 

El fútbol, dicen, es un espejo del mundo. Y el mundo, visto desde esta previa mundialista, es cada vez más injusto para quienes no nacieron en el lugar correcto. ¿Qué diría Diego Maradona si viviera?


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