El muerto de Juntos puede ser la lápida del Frente de Todos, del pueblo

A horas de que el país defina el destino de las actuales y futuras generaciones debido a la pesada herencia contraída por el gobierno de Juntos -PRO, UCR y CC-.


Seguramente, a esta altura del partido, no es el caso analizar y considerar lo que significa la pesada herencia contraída por el gobierno de Juntos, en términos económicos y financiero, para el país, es decir para el pueblo. El que labura de verdad, no evada ni fuga divisa.

Deuda que en realdiad no la contrajo Mauricio Macri. Fue el gobierno de la derecha -Juntos, PRO, UCR y Coalición Cívica-, que de manera exprofesa volvió a endeudar y someter al país. Una vez más, la derecha se endeuda y el peronismo, o si se prefiere, el progresismo paga.


Queda claro que el nivel de endeudamiento era y es, técnicamente imposible de afrontar: Argentina no tiene 20 mil millones para desembolsar en el 2022, tampoco para el 23. El FMI y Juntos lo sabían. Así y todo, fueron por ese camino convencidos de que llegado el caso de perder las elecciones, cosas que finalmente sucedió, el muerto debería ser enfrentado, en este caso, por el Frente de Todos.


De este modo, el muerto que dejaron podría convertirse en la lápida de la alianza gobernante, del Frente de Todos, es decir del pueblo. Es evidente que no todos los sectores que conforman el FdT tienen una síntesis y un trazo fino de cómo abordar las negociaciones. Resulta natural que así suceda ya que el Frente, si bien mayoritariamente se nutre de peronismo -como el país-, tiene distintas vertientes. Tema que la oposición y medios hegemónicos lógicamente intentan explotar.

Montados en las negociaciones con el FMI, la derecha golpista intenta dividir el FdT. Tanto que, Juntos se muestra renuente en sentarse a debatir el tema en el seno del Congreso. Pensar que Macri, en 48 horas, contrajo semejante deuda sin pasar por el Congreso. Ahora, el gobierno decidió que todo acuerdo debe contar, previamente, con la aprobación del Congreso.


Lo que bien el Frente podría haber explotado internamente para cerrar filas a partir de un gran debate nacional, con intervención de todos los sectores de la comunidad, creando una suerte de gran épica o causa nacional que una pensamientos en torno a las negociaciones con organismos internacionales, da la sensación que la alianza gobernantes, en su conjunto, dejó pasar la oportunidad para materializarlo. Nunca es tarde para avanzar hacia ese camino, que podría permitir cerrar filas y recrear una mística que hoy no se ve que tenga claramente el Frente de Todos.

En esto de construir épica la derecha cambio: dejo los golpes de Estado con uniformados. No, ahora va por otro camino. No tiene pruritos y empacho en hacer cualquier cosa, incluidas las ilegales, sacar ventaja, montar falsos relatos.

No se trata de caer en ese nefasto sendero pavimentado de estiércol y lodo. No, muy por el contrario. Simplemente buscar mecanismo y luchas que unifiquen y otorguen al campo nacional y popular aquel brillo y esperanza por el cual tantas veces supo conquistar el gobierno y en muchos casos el poder institucional. Perón marcó el camino, Néstor Kirchner salvando la distancia lo ratificó, lo propio hizo Cristina. Y un poco más atrás, lo intentó Raúl Alfonsín.


No sea cosa que el muerto que dejó Juntos termine siendo la lápida del Frente de Todos. El dividir para reinar sigue vigente. De ahí la importancia de cerrar filas y no confundir donde se ubica el adversario, o si prefiere el enemigo.