El doble discurso y autoritarismo de Larreta que afecta Jorge Macri

Cuestiona a las mayorías parlamentarias si no son controladas por él

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“Estamos cerca de sacarle el quórum propio a Cristina Kirchner en el Senado”, dijo el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, durante una entrevista en el portal de noticias de La Nación+, donde lógicamente no existió la repregunta. La referencia del dirigente de la derecha nacional, como es de imaginar, tuvo la intencionalidad cosechar votos con un argumento que no hace más que abonar el alto nivel de hipocresía y doble discurso con el que se maneja el funcionario. Sin embargo, detrás de ese disparo verbal, Larreta, además de pegarse un tiro a los pies, también se lo introdujo a su posible ministro Jorge Macri. Cuestión que en la intimidad del jefe comunal cayó muy mal.


“Este de boludo no tienen nada, lo salva la que pone en los medios (dinero), pero en algunas ocasiones abre la boca y nos caga”, comentaba un íntimo colaborador de Jorge Macri para recordar que en CABA el macrismo tiene una mayoría tan abrumadora que no requiere del resto de las fuerzas para imponer su voluntad. Y lo mismo sucede en Vicente López: Juntos por el Cambio tienen 16 concejales sobre 24. Al igual que el gobierno de Larreta, el de Jorge Macri aprueba polémicas Ordenanzas (excepción) que les permite violentar el Código Urbano a fin de permitir grandes negocios inmobiliarios.


Es decir, y siguiendo el absurdo que la gente consume, tanto CABA como Vicente López, ya serían Venezuela. En ambos casos, el ámbito por excelencia e institucionalidad donde se deben debatir, dirimir y definir proyectos terminan siendo meras escribanías del poder central. Sea el de Larreta como el de Jorge Macri.


Queda claro que el doble discurso y la doble vara con la que se mide a Juntos por el Cambio y al oficialismo (Frente de Todos) , respectivamente, tienen evidencia empírica y, sin embargo, la colonización de la subjetividad y fatiga intelectual de un sector de la población poco y nada parece preocuparles convivir con semejante contradicción.