El autoritarismo y violencia institucional no logró tapar la crisis
- hace 4 días
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Con un discurso claramente pensado para desviar la atención, el primer mandatario abrió el período legislativo en el Congreso.

La situación es extremadamente “delicada y preocupante”, definen empresarios, dirigentes sindicales y comerciantes que día a día ven cómo la caída de ventas es lo que más registran en la caja del comercio. En dos años del modelo libertario si algo quedó en claro es que se gobierna para los ricos. Se piensa en las grandes corporaciones empresariales internacionales, se reducen impuestos a los ricos mientras los despidos se acumulan por doquier, 300.000 registra la Secretaría de Trabajo de la Nación. Las PyMes también son víctimas del modelo, 22.300 debieron cerrar y más de 16.000 comercios barriales bajaron las persianas. Además, el modelo libertario deprimió el consumo, redujo salarios y jubilaciones, comparados con años anteriores y la inflación y constantes tarifazos agujerean bolsillos. Dentro de este contexto -sintetizado, por cierto- el primer mandatario abrió la sesión ordinaria del Congreso de la Nación.
El presidente Milei no recaló en su discurso de apertura legislativa en los temas que verdaderamente le interesan a la gente. Mucho menos abrió marcos esperanzadores para millones de argentinos que aguardaban un mensaje que los saque de la angustia que genera la cotidianidad. Prefirió ingresar al barro. Estimular el plano del autoritarismo y violencia institucional. Es evidente que no le sale generar mecanismos de respeto, de consenso y búsqueda de diálogo.
Es un presidente claramente insensible, mentiroso, bruto, ignorante y tutelado por su hermana ”Karina 3%”.
Ante la falta de propuestas y obras concretas para la comunidad, el presidente optó por lo que más placer le da: la agresión y descalificación por quienes piensan distinto. Así fue como disparó hacia la oposición definiciones como: “una manga de delincuentes”, “chorros”, “ladrones”, “bestias brutas”, “asesinos”, “mentirosos” y hasta expresó “andá a buscarla al ángulo kuka” o un más personalizado “me gusta verlos llorar”.
Dentro de este contexto, Milei hizo un repaso de lo realizado en los más de dos años que lleva de gestión. Desplegó autoelogios al tiempo que definió como “cobardes” y “fracasados” a sus antecesores, sin puntualizarlos. Además, reiteró que su gobierno está cumpliendo con las promesas de la campaña electoral, destacando que se terminó con la emisión monetaria inflacionaria aun siendo esto una mentira flagrante. También repitió que “el ajuste tenía que hacerlo la política”, cuando la realidad lo desmiente. Es el ciudadano de a pie, el que trabaja, produce, educa, investiga y cura quienes cargan con el ajuste mientras los ricos y amigos del poder acumulan más riqueza. No por casualidad, aumentó un 30% la gente que vive en las calles, se duplicó la morosidad en el uso de tarjetas de créditos y cuadriplicó los cheques rechazados. La gente no tiene plata y no la tendrá bajo este modelo que sólo garantiza, como registra el propio INDEC, bienestar para una reducida porción de la población.














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