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Debate presidencial: quedó en claro que Milei no quiere ser presidente

Mientras Sergio Massa mostró firmeza, serios conocimientos de cada uno de los estamentos estatales y abonó el debate con propuestas, el candidato de la ultraderecha se exhibió contradictorio y con marcado desconocimiento de legislaciones nacionales e internacionales que hacen al funcionamiento de un gobierno.



Si algo dejó en claro el debate presidencial, realizado en la noche del domingo, entre los candidatos de Unión por la Patria (UxP) Sergio Massa y de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, fue mostrar la firmeza y seguridad del primero frente a un contradictorio y errático dirigente político que transita la vida con un discurso de ultraderecha. Y, sobre todo, mostró a un dirigente que no quiere ser presidente.


Mientras Sergio Massa ejerció un control discursivo, especialmente en el primer tramo, a partir de la solvencia y conocimiento que tiene del Estado y de lo que significa construir consensos y estrategias políticas, Milei no logró salir de las cuerdas, producto de no conocer lo que significa el complejo entramado administrativo y jurídico estatal.


Un desconocimiento que Milei bien no tiene por qué conocer de primera mano o de haberlo vivido en persona. Pero sí tiene la obligación de capacitarse y estudiar cada sector estatal si de verdad quiere ser presidente. A la luz de los acontecimientos, el ultraderechista, intolerante y autoritario, no parecía ser un candidato que se hubiera capacitado y, mucho menos, estudiado los temas. Si de verdad tiene voluntad y ganas de ser presidente, no puede desconocer cuestiones básicas que hacen al desarrollo estratégico del Estado.


Cuando Massa lo interpela por la ruptura de relaciones políticas y comerciales con China y Brasil -principales socios comerciales del país- Milei, mostrando absoluta ignorancia y desconociendo lo que hacen los países de todo el mundo, aseguró que el comercio exterior seguirá realizándose “triangulando la venta de productos”. “En vez de venderle soja a China, salimos a buscar otros mercados”, dijo el ultraderechista desconociendo, no sólo cuestiones de regulaciones internacionales que todo país incluido en la OCDE debe cumplir, sino que esto generaría un serio deterioro comercial para Argentina. Por lo pronto, no comerciar con Brasil llevaría a una considerable crisis económica para la industria automotriz. Miles de despidos y millones de dólares que dejarían de ingresar al país.


“La ruptura del Mercosur y de las relaciones con Brasil y China representan dos millones de empleos menos y un impacto de 28.000 millones de dólares. Un presidente no se puede regir por caprichos ni ideología", le explicó Massa a su adversario.

Y advirtió que la propuesta de "abrir la economía" hecha por Milei va a "destruir miles de familias".


Massa y Milei mantuvieron uno de los cruces más duros acerca de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.

El candidato de UxP remarcó que la fallecida premier Margaret Thatcher es "una enemiga de Argentina, ayer, hoy y siempre", y valoró a los "héroes" que combatieron en las islas.


Con esa definición buscó diferenciarse de la postura de Milei sobre la ex premier británica, quien condujo a las fuerzas inglesas en la guerra del Atlántico Sur de 1982: el economista libertario había dicho que la admiraba y esta noche volvió a plantear que la llamada 'Dama de Hierro' tuvo "un rol significativo en la caída del muro de Berlín".


"Defiendo la soberanía de Malvinas. Sería importante que digas si los kelpers tienen derecho a la autodeterminación o no. Es importante que los argentinos sepan si vas a defender o no Malvinas", increpó luego Massa, con la intención de incomodar a su competidor en un tema sensible para los argentinos y que además está incluido en la Constitución.


En materia internacional, Massa volvió a preguntarle a Milei -como lo hiciera en el debate previo a las elecciones del 22 de octubre- si le iba a pedir perdón al papa Francisco por haberlo agraviado en varias oportunidades, a lo que Milei respondió: "Las disculpas las hice internamente y a él le llegaron".


Lo de anoche pareció ser la ratificación de un Javier Milei que no quiere ser presidente. Le pesa, lo angustia y descoloca. Tal vez, por estas cuestiones, ayer, su nuevo socio político, Mauricio Macri, no estuvo presente en el debate. Tampoco se observó presencia de ningún dirigente del PRO.


Es evidente que el actual gobierno, si bien fue objetivamente mejor que el anterior, no logró satisfacer no pocas expectativas. Sin embargo, el temor que despierta Javier Milei es tan grande que Unión por la Patria, aún con todos los errores cometidos, se ubica muy cerca del triunfo electoral. "Los demás son tan pero tan malos que nosotros somos buenos", solía decir no sin picardía y razón, el Gral. Juan Domingo Perón.

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