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Debate presidencial con candidatos contenidos, fidelidad electoral; camio al voto racional

Massa y Milei primereando, Bullrichh haciendo agua en tema económico, un desdibujado Schiaretti y una Bregman en su tradicional postura

Si algo quedó en claro debate presidencial fue la pulcritud de cada una y uno de los candidatos. Nadie quiso salirse del libreto que tenía cargado en su manual de procedimiento. Sea porque lo tienen muy masticado, concientizado desde años, o bien por un elaborado guión que le permitió no desviarse de los cerriles. Esto último se observó, particularmente, en cada una de las expresiones del candidato de la ultraderecha, Javier Milei. Parecía salirse de la vaina para contestar con su característica impronta, donde la intolerancia prevalece, sin embargo, en este caso nada de eso sucedió.


Si bien todo debate presidencial parte de un gran espectáculo televisivo, que poco y nada suele aportar al electorado, lo de ayer no hizo más que fidelizar votos. En esta batalla de tercios, resultó comprensible que ninguno y ninguna de las candidatas pretendiera arremeter con discursos altisonantes. Y, en particular con aquellas posturas intemperantes que poco y nada contribuyen a la hora de construir tolerancia y sentases Mucho menos evaluar propuestas electorales.

Lo de ayer fue un encuentro, formal y cortés, para decirlo de algún modo. Cada espectador podrá sentirse, en cierta medida, satisfecho como defendían las banderas sus candidatos.


Difícilmente el debate haya producido una migración de votos. Los tercios se mantienen con sus más y menos. Salvo Bullrich que, todo indica, va perdiendo votos en el camino ya que no logra superar su discurso monotemático, donde todos lo resume a un problema personal con “el kirchnerismo”, un Milei estancado con su agresiva motosierra y un Massa que estaría sumando un par de puntos, la conquista de votos habrá que buscarlo por fuera de la pecera. Habrá que ir en busca de esos millones de personas que no fueron a votar. Y, sobre todo, apelar a la racionalidad del voto. Es decir, dejar atrás la emocionalidad y bronca que alimentaron las PASO. Según algunos analistas, la racionalidad estaría comenzando a calar hondo en no pocos votantes. Son los puntos que estaría sumando Massa, producto de este cambio en un sector del electorado.


Resta una jornada más de debate que, todo indica, no será muy distinto a lo que se vivió el domingo. Será el derrotero de las y los candidatos, serán las propuestas, cada palabra, cada gesto y los titulares de los medios, los que influirán en el electorado. No el debate que dicho sea de paso, fue aburrido.


Hasta el 22 de octubre, cada candidato, seguramente, deberá profundizar y seducir con cuestiones concretas, distante de aquellas diatribas de falsos profetas que montados en plataformas de odio o sed de venganza, prometen el sueño de lo imposible.

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