Cristina Fernández puso los elefantes frente a la urnas y sacudió la realidad

Le acercó la pelota al presidente luego de serios cruces


Por: Miguel Tano Armaleo.- Se necesitó una derrota electoral para tomar conciencia que la pandemia, al igual que lo sucedido en la gran mayoría de todos los países, además de vidas, se llevaría las esperanzas electorales de los oficialismos. El Frente de Todos no pareció leer esta fotografía. El resto de las imágenes, que dan vida a la película, estuvieron conformadas por la profunda recesión y desastre impuesto por el modelo de Juntos por el Cambio; por aquellos “funcionarios que no funcionan”, errores del propio presidente, no atender la agenda de la población en general, especialmente aquella que voto al FdT, y un cuadro que se vio complejizado por la falta de ejecución presupuestaria de no pocos ministerios. La inesperada derrota mostró a la mejor Cristina Fernández jugando en un plano estratégico nacional.


Aun cuando las formas puedan ser cuestionables para cierto sector de la población, lo cierto fue que la vicepresidenta, rápida de reflejos, cubrió al elefante rodeándolo con más elefantes. Es decir, le transfirió la derrota al gobierno nacional lo que le dio plafón para recuperar el derrotero electoral por el cual en el 2019 lograron desplazar a la derecha representada en Juntos por el Cambio.


Seguramente, se podrá especular que si Cristina Fernández no sacudía el tablero, otra sería la realidad política. Más que cambios de ministros, lo que está en juego es el destino del Frente de Todos y la esperanza de que ese 42% de pobreza deje de ser una realidad lacerante para comenzar a dar paso a una Argentina más justa y equitativa.


En este juego de sumas y restas, la vicepresidenta sumó. Además de ponerle las urnas vacías a Alberto Fernández, no así a kicillof y a Sergio Massa, logró que se ponga sobre la mesa una discusión que no era tomada en cuenta con la seriedad del caso: el rumbo del gobierno.


El año pasado, cuando la vice refería a “funcionarios que no funcionan” o que “si no tienen coraje para enfrentar las presiones, busquen otro trabajo” , muy pocos acusaron recibo. Cierto que la pandemia devoró todo, esperanza y vidas. Y fue mucho lo que el gobierno nacional llevó para calmar la situación de millones de personas. Así como se cuidó el trabajo, la producción y a las empresas, se asistió a millones de persones y a miles de comedores, también se cuidó la salud de la población. Sin embargo, el 2021 que debía ser una suerte de relanzamiento del gobierno Frente de Todos, con la pandemia más “domesticada”, esto no se observó. La agenda local pareció cubierta por la resolución de la terrible deuda implantada por el gobierno de Macri (FMI), que implica, por ejemplo, que en meses más se deba pagar la friolera de 19 mil millones de dólares a acreedores internacionales. Cifras impagable para un país en las condiciones en que se encuentra Argentina.


Los resultados de las PASO es un claro reflejo de lo que podrá suceder en noviembre (14) cuando se celebren las elecciones generales si nada se hubiese hecho. Si la madre de todas las batalla radica en la provincia de Buenos Aires, donde le Frente de Todos dejó de recibir más de 2 millones de votos entre gente que no fue a votar y votos en blanco, lo que implicó quedar 4 puntos por debajo de Juntos por el Cambio –este espacio perdió poco más de 500.000 votos con respecto al 2019-, los cambios de gabinete nacional como provincial, constituyen, de algún modo, comenzar a recuperar esos votos perdidos . En el mientras tantos, queda pendiente restañar las heridas generadas en el Frente de Todos, especialmente las vinculadas al sector que abreva del presidente y las que responde al mando de Cristina Fernández. Sergio Massa salió indemne.

Se podrá gobernar, complicadamente por cierto, con las cámaras en contra –diputados y senado-, pero no se podrá dirigir los destinos del país si el Frente de Todos no ordena el marco interno; si no mantiene la unidad a rajatablas. Las heridas fueron profundos y publicas. Deberán que restañarlas. De no ser así, el Frente de Todos estará administrando una dura realidad. No la cambiara de cuajo que es lo que requiere el país. Revertir un resultado electoral no es lo complejo, lo complejo estriba en dar vuelta la tortilla, cambiar las reglas de juego que permite que millones de personas estén condenadas a la extrema pobreza cuando el dinero abunda e inunda paraísos fiscales.

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