Confirmado: Era un gobierno de mafiosos

A diferencia de otros hechos de corrupción, el silencio mediático, judicial, de la propia dirigencia cambiemista y de la DAIA, no hacen más que naturalizar prácticas claramente antidemocráticas: la creación de una Gestapo para destruir a todo aquel que no comulgaba con aquel gobierno


Los recientes audios y video donde el ex ministro de trabajo de María Eugenia Vidal Marcelo Villegas plantea ante empresarios de la construcción, el intendente de La Plata (Julio Garro), y dirigentes de Juntos por el Cambio que le gustaría “tener una Gestapo, una fuerza de embestida para terminar con todos los gremios”, es una nueva muestra de que el Gobierno de Mauricio Macri tenía todos los vicios de un Estado mafioso. Aquel que presiona, extorsiona y utiliza todas las herramientas ilegales para disciplinar y control al que ellos consideran enemigo: el sindicalismo, la oposición, dirigentes propios que intentan revelarse, y a empresarios que osan no acatar órdenes. Que altos directivos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) hayan participado de aquella, reunión no fue casual. Muy por el contrario. Era práctica habitual espiar ilegalmente, sin intervención judicial como corresponde a un estado de derecho. Lo padecieron el espionaje ilegal -para no hacer una historia que llevaría horas de lectura- los familiares del ARA San Juan que fueron espiados por el gobierno de Mauricio Macri.


De las imágenes y voz capturadas por espías del gobierno de Macri en aquella reunión “trabajo” llevada adelante en las oficinas del Banco Provincia de CABA, se desprende que la misma tenía como objeto armar una causa judicial contra el dirigente sindical Juan Pablo “Pata” Medina, Sect. Gral de la UOCRA La Plata. Es decir, inventar argumentos, proponía el ministro, para luego llevarlos a los estrados judiciales donde estaba todo acordado (con fiscales y jueces) para que se armara un expediente. Cosa que finalmente sucedió. Medida, al igual que tantos otros dirigentes y ex funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner, fue objeto del armado de una causa, al punto tal que terminó preso. Macri, vale recordar, también intentó meter preso a los Moyano, Hugo y Pablo. Fallo porque el juez Carzoglio se negó a ser cómplice: el Consejo de la Magistratura controlado por el macrismo lo suspendió; los Consejeros de la oposición rechazaron la embestida. Pagó caro ser honesto y probo.


Se podría enumera infinidades de casos, y casusa judiciales inventadas por el gobierno de Juntos por el Cambio, como las que se acaba de revelar. Queda claro que la persecución de aquel gobierno de mafiosos, que utilizaba el brazo judicial (Corte Suprema incluida) y la connivencia del poder mediático, tenía como objeto destruir Estado para subsumirlo a un mínima expresión y entregarlo a un reducido grupo de empresarios amigos, y al poder financiero internacional. Cosa que finalmente sucedió. Así como pretendió destruir al movimiento obrero organizado (hubo sindicalista que acompañaron la embestida de Macri: Piumatto, Barrionuevo, Venegas, Viviani, por caso), lo propio materializó con el sector productivo: más de 26 mil empresa debieron cerrar. Ni hablar lo que hicieron con varios Ministerios al degradarlos a Secretaria. Peor, todavía, fue la entrega del país al FMI y a fondos de inversiones, por caso BlakRock; Templon, que solo succionaron y fugaron millones de dólares dejando tierra arrasad.


Lo que no deja de llamar la atención es que estos “carpetazos”, muy utilizado por el gobierno de Juntos por el Cambio, al punto extremo de que dirigentes como Vidal, Larreta, Santilli y opositores como Cristina Kirchner fueron espiados ilegalmente, haya aparecido ahora. Todo indicaría que los altos mandos de la AFI de Macri (Gustavo Arribas y Silvia Magdalani) continúan operando. Dejan carpetazos a modo de continuar disciplinando y extorsionando. Cuesta creen que estos archivos hayan aparecido por casualidad en el sótano de la central de inteligencia. ¡Mmm, dudoso!.

La aparición de estos archivos se da en medio de una dura y virulenta interna en Juntos por el Cambio. Una interna que revela claramente la falta de conducción, y la ambición de no pocos dirigentes en erigirse como candidatos para el 2023. Larreta, Vidal, Gerard Morales y el propio Mauricio Macri, se anotan en la grilla de candidatos. Queda claro que el video daña la ya dañada imagen de Vidal.


En el medio de esta disputa Mauricio Macri continúa controlando los hilos del poder de JxC. Para estos personajes, los “carpetazos”, el espionaje, es una manera de disciplinar cuando la voz no es tomada en cuenta. No por casualidad, acaba de decir que "hay muy pocas probabilidades" de una ruptura en Juntos por el Cambio, y al respecto advirtió que "cualquiera que hoy se equivoque y saque los pies del plato" de esa coalición, "desaparece". En boca de Mauricio Macri suena a velada amenaza.