Comunión entre la cruz de Cristo y los movimientos sociales: “querernos más"

La Red de Centros Barriales de Cáritas San Isidro debatió temas de actualidad que atraviesa a toda la comunidad, sin distinción: el consumo de drogas.


Mientras la pobreza a nivel mundial avanza a contramarcha de un puñados de empresarios que se llevan las ganancias de los que la transpiran y poco obtienen, nada distinto a lo que sucede en argentina -país que sobran dólares y falta salarios dignos-, el consumo de drogas pareciera ser ese reservorio donde muchos cree ver una salida, cuando en realidad es una trampa generalmente mortal. El narco capitalismo, apañado por los EE.UU donde el dinero suele terminar depositados en guaridas fiscales requiere de bolsones de pobreza y excluidos a los fines de sumar vendedores de drogas. Seguramente, otra sería la realdiad si la codicia de unos pocos, y la “cultura del descarte” como define el Papa Francisco, no envía a millones de personas a vivir en la pobreza. En el medio de esta realdiad el trabajo de la iglesia católica pareciera ser un aliciente cuando la droga invade el barrio.


Bajo este esquema, y en el marco del "Día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas", la Red de Centros Barriales de Cáritas San Isidro junto a nueve Centros regionales, que acompaña y que ofrecen un espacio de contención y acompañamiento a 1.200 jóvenes y adolescentes, que buscan recuperarse del consumo de drogas y que viven en contextos de vulnerabilidad social, analizaron y debatieron.


El encuentro, del que participaron 150 personas, estuvo organizado en un esquema de tres rondas, y se realizó (el lunes) bajo el lema "La lucha que nos damos es querernos más", que fue elegido -de acuerdo a lo detallado desde la Red de Centros Barriales-, teniendo en cuenta que "son luchas cotidianas, que forman parte de un proceso de fortalecimiento personal que requiere cuidar de sí mismo, como así también a los otros, y dejarse a la vez cuidar por su comunidad que lo abraza".


La primera ronda transcurrió en la Capilla Stella Maris, ubicada en el Bajo de San Isidro; allí se realizó la presentación y una dinámica de reflexión grupal, tras la que se encolumnaron en una procesión hacia la Catedral de San Isidro. La segunda a transcurrió dentro de la Catedral. testimonios de jóvenes que transitan el camino de su recuperación.


En la oportunidad, el Obispo Oscar Ojea manifestó que "cada corazón tiene oscuridades, luchas, dificultades por eso nos hace tanto bien escuchar las experiencias de los demás". "Dios nos quiere como somos, no nos pregunta nada, nos quiere nada más, más allá de nuestros defectos, dificultades y problemas, nos quiere siempre, es un amor del que es imposible dudar; Él nos abraza de verdad", afirmó Ojea y agregó luego que "por eso en los Centros aceptamos la vida como viene" . Retomando el lema del encuentro, el Obispo finalizó su mensaje invitando a rezar para "querernos más y poder disfrutar de la vida que Dios nos regaló y que quiere para nosotros'', y concluyó diciendo que "Él ha venido para darnos vida en abundancia". La tercera ronda del encuentro estuvo centrada en la celebración de la misa presidida por Obispo Oscar Ojea, concelebrada junto al Obispo auxiliar Raúl Pizarro y sacerdotes que acompañan pastoralmente los nueve Centros Barriales de la Diócesis.


Los Centros barriales que participaron fueron: ("Levántate y camina"; "Casaabierta a la vida"; "Santa Clara" y "Luis Moyano"); dos en San Fernando ("Casa del Joven La Cueva" y "Centro Barrial Nuestra Señora del Carmen"), dos en San Isidro ("San Francisco de Asís" y "La Casa Azul") y uno en Vicente López ("Casa de los Jóvenes").

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