Alberto Fernández, un centro para el empresariado, anunció reducción de aportes patronales

Destinados al “Norte Grande”. Tiene como intención fomentar la creación de empleo. Viejas recetas que vuelve al tapete.


Como si fuera la aplicación de viejas recetas, el presidente Alberto Fernández anunció, en San Fernando del Valle de Catamarca, un sistema de reducción de aportes patronales para las diez provincias que forman parte del norte argentino. “Este proyecto tiene el objetivo que las empresas puedan tomar nuevos trabajadores y así generar más trabajo en esta región que tanto lo necesita, sabiendo que el Estado nacional los va a ayudar a hacerlo”, dijo (ayer) el mandatario antes de comenzar la reunión del Consejo Regional del Norte Grande junto a los gobernadores de la región.


El Jefe de Estado explicó que se trata de un reclamo que recibió cuando estaba en campaña en el año 2019 por parte los industriales del norte argentino. “Me plantearon la necesidad de equilibrar un poco las grandes asimetrías que hay entre aquellos que producen en el norte con aquellos que producen en el centro del país”, detalló. “Vamos a poner en vigencia un sistema de reducción de aportes patronales semejante al que existía en aquel momento con aquel decreto 814 solo para el norte grande argentino”, enfatizó. Además, indicó que se trata de “un tema central para que el norte de la Argentina pudiera empezar a producir de otro modo, con más equilibrio respecto al resto del país, porque el desequilibrio que hoy existe hay que ir eliminandolo”.

Los incentivos fiscales en las contribuciones patronales que pagan los/as empleadores/as radicados/as en las provincias del Norte Grande, serán graduales y temporarios durante un período de 3 años, en sectores económicos orientados a la producción de bienes. Para acceder a los beneficios se establece como requisito que los empleadores y empleadoras deberán producir incrementos en su nómina de personal. La reducción de las contribuciones patronales de nuevas contrataciones a trabajadores varones será del 70% el primer año, 45% el segundo año y 20% el tercer año. Mientras que para trabajadoras mujeres; travesti, transexual o transgénero, la reducción será del 80% el primer año, 55% el segundo año y 30% el tercer año


No es la primera oportunidad que un gobierno aplica este tipo de recetas con el afán de aliviarle la carga al empleador y con el objeto de generar más empleo. La realidad no siempre terminó jugando del lado de la generación de empleo.

En la medida que este tipo de iniciativa no se encuadre, mininamente, en una política nacional o regional de precios de alimentos al alcance de la población, en mejora salarial, y cuadros tarifarios razonables, difícilmente ese 40% de la población que vive en la pobreza sean sacado de semejante cuadro.