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Adecuación tarifaria con salarios en baja

La segmentación, explicaron las autoridades, atiende a los sectores más desvalidos.


A través de una conferencia de prensa, la secretaria de Energía, Flavia Royón, junto a la presidenta de AySA, Malena Galamrin, precisó que en lo que resta de 2022 "el ahorro fiscal en materia de energía eléctrica y gas será de $ 47.500 millones y anualizado de $ 455.000 millones". Por su parte, Malena Galmarini señaló que en el caso de esta empresa será este año de $ 2.000 millones y de $ 45.000 millones para el año próximo.


Una adecuación tarifaria que además de atender cuestiones fiscales del Estado nacional (achicar gastos), tendrá como prioridad continuar subsidiando a los sectores más desprotegidos. En tanto, sectores medios y de alta capacidad económica, tendrán ajustes. En su mayoría no superará el 140% distribuido escalonadamente hasta marzo del 2023.


De este modo se deja a tras aquellos nefastos tarifazos del 3.000 % aplicados por el gobierno de Juntos por el Cambio que implicó el cierre de más de 26 mil comercios e industrial Pymes que, ante la imposibilidad de pagar semejante ajustes no tuvieron otra posibilidad que cerrar las persianas. El argumento utilizado en aquello años era que los tarifazos permitirían a las empresa realizar las merecidas inversiones para evitar cortes. Nada de esos sucedió. Las obras no se materializaron, los cortes continuaron

Ahora, el ajuste dista de aquellos tarifazos; y atiende al sector productivo. Sin embargo, el punto central es que la amplia mayoría de la población recibirá aumentos en sus facturas cuando los sus salarios continúan perdiendo ante la inflación.

En cuanto al nuevo cuadro tarifario, la segmentación respeta el criterio fijado en el decreto 332/2022, por el que se establecen tres niveles de usuarios según su capacidad económica, que pasará a complementarse con el criterio establecido según niveles de consumo.


En el caso de la energía eléctrica el tope de consumo será de 400 kwh mensuales (550 kwh en zonas sin servicio de gas de red) y en el caso del gas será variable, según categorías y subzonas en todo el país.


Según el subsecretario de Hidrocarburos, Federico Bernal, el tope se fijará tomando como referencia "el volumen equivalente al 70% del promedio entre los umbrales mínimo y máximo de cada categoría", mientras el 30% excedente quedaría exento de subsidios, que se quitarán de manera escalonada hasta completar el 167% del precio mayorista del gas.


"No es un aumento de tarifas sino una redistribución de subsidios", puntualizó Royón, quien remarcó la importancia de "instalar la educación del uso sustentable y racional" de los recursos de los tres servicios involucrados.


Con ese criterio, los diferentes funcionarios dieron a conocer diferentes ejemplos de cómo quedarían los valores en las facturas, advirtiendo que al tratarse de una quita de subsidios sobre excedentes de consumo, no puede establecerse un porcentaje general.


Bernal indicó que un usuario de nivel 3 (sectores medios) que en junio abonó una factura de gas de $ 1.650, al final de la quita gradual del subsidio pagará $ 2.146, lo que implica un ajuste del 30,06%


El subsecretario de Energía Eléctrica, Santiago Yanotti, indicó que para un usuario de Edesur con un consumo medio de 300 kwh, el monto sin impuestos pasará de $ 1.467 a $ 2.285, con un ajuste del 55,76% al finalizar la tercera etapa de incremento.


El agua pierde el subsidio en 2 tramos

Tras recordar que "el agua es un derecho humano" y resaltar que en la Argentina el usuario paga 36% de los que cuesta producir un litro de agua, Galmarini aseguró que "el consumo tiene que ir de la mano del precio, que le pone valor a este recurso".


Para ello, la empresa elaboró un esquema de segmentación mediante la utilización de coeficientes zonales, con "reducción de subsidios de manera diferenciada y gradual, progresiva y paulatina para algunos de los usuarios".


Según Galmarini, los usuarios residenciales tendrán una quita según zonas, y los no residenciales en etapas; al tiempo que se mantendrán las tarifas social y comunitaria; y se contemplará a aquellos que crean que no pueden pagarla.


Además de definir las zonas Capital Federal, Norte, Oeste, Sudeste y Sudoeste, dentro de los usuarios residenciales estarán los de nivel alto, que implican 14% de los casos; medio, 27%; y medio bajo, 47%; mientras que los no residenciales son 9%.


A partir de noviembre los de nivel alto dejarán de percibir el subsidio en su totalidad; los de nivel medio los perderán en dos etapas: en noviembre pasará a ser de 40% y en enero de 20% para llegar a marzo sin subsidios; y los de nivel medio bajarán en noviembre a 45%, en enero a 30% y marzo a 15%, para mantenerlos en ese porcentaje.


Por su parte, los no residenciales mantendrán en noviembre 40% de los subsidios y en enero 20%, y no los tendrán a partir de marzo.


En tanto, los usuarios que tienen la tarifa social (7% de los usuarios residenciales) no tendrán cambios.


Para Galmarini, el impacto que tendrá esta medida en la factura promedio en el segmento alto implicará una suba promedio desde los actuales $841 hasta $2.099 en julio de 2023; los de nivel medio pasarán de $744 a $1.873; y los de nivel medio bajo de $707 a $1.500.


De esta forma, el total que paga el usuario promedio pasará de los actuales $752 a $1.765 a mediados de 2023; mientras que los de la tarifa social se mantendrán en $206; en tanto, los no residenciales pasarían de $1.814 a $7.026.

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