Daniel Arroyo hace el trabajo junto a “Las hormiguitas”

El Jardín Maternal recibió al Ministro quien, junto a una concursante, entregó un premio

Con un trabajo social y educativo que lleva décadas en Vicente López, más precisamente en Villa Martelli, barrio Las Flores, el jardín Maternal “Las Hormiguitas” es, sin lugar a dudas, un verdadero faro de contención social y ayuda solidaria. Detrás de Las Hormiguitas subyace, como siempre, un grupo de mujeres que, sin tantos discursos e idas y vueltas, se cargó la dura realidad al hombro. Diariamente, al jardín maternal concurren 70 chicos que además de educarse en el mundo de la escolarización, tienen garantizado un plato de comida. Allí asistió, días pasados, el Ministro Daniel Arroyo. Era la primera visita como ministro. Había estado en otras oportunidades solo que como vecino. En esta oportunidad, fue a entregar un premio que obtuvo, por parte del Ministerio de Desarrollo Social, una becaria y que fue donado al Jardín Maternal.

Todo nació de la mano de Mirta Robles, vecina de Las Flores, cansada, tal vez de las dilaciones y falsas promesas de tantos políticos, religiosos y cuanto vendedor de humo y militantes culposos van al barrio a lavar sus pecados mientras los y las vecinas viven en la extrema pobreza por generaciones. Mirta, cultivada en la militancia política, aquella que supo descubrir junto a su fallecido marido, Lucho Robles, seguramente entendió que en la solidaridad y unidad estaría la posibilidad de labrar un mundo más justo y equitativo. A la luz de los acontecimientos, es evidente que no se ha equivocado.

Junto a Marta Raggio, una verdadera y desinteresada militante política, comenzó a levantar los cimientos de lo que hoy es una realidad efectiva: Las Hormiguitas. Dignidad, igualdad, solidaridad, calidez, contención, educación, son algunos de los atributos que dispone el jardín para garantizarles a esos 70 chicos que siempre hay un camino mejor que la dura realidad a la que han sometido a sus familias, producto de modelos de exclusión. La coordinación educativa recae en manos de la docente Romina Robles quien, junto al resto de las docentes, garantiza una enseñanza de calidad. Recientemente, Las Hormiguitas logró que el municipio de Vicente López reconstruyera la cocina y el comedor a nuevo. Y no se descarta, así lo habría deslizado la concejal Soledad Martínez a sus íntimos, que el municipio destine dinero para levantar un salón de usos múltiples cubierto. En tanto Daniel Arroyo, muy comprometido con este tipo de trabajos sociales-educativos, dejó abierta la puerta para que una vez que se salga de la crisis que trajo la pandemia, el Ministerio ponga el acento sobre Las Hormiguitas. Si de trabajo de hormigas se refiere, el vicentelopense Arroyo, sabe y mucho.

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