Perdieron en las urnas, falta la otra batalla, la cultural


La derrota de Cambiemos y el entusiasmo por lo que se avecina

Por: Tano Armaleo,. Medir el triunfo del Frente de Todos (49% frente a un 40% de Cambiemos) simplemente desde lo electoral, sería aplicar un reduccionismo que mucho mal podría generar en la futura construcción institucional que tendrá el peronista Alberto Fernández en sus manos. El triunfo deberá ser cultural; que quede en claro que el fracaso de Macri y Vidal no por incapacidad de ellos; en lo sectorial ganaron. Cambiemos es el fracaso de un modelo de derecha -neoliberalismo- que ha dejado sólo datos desalentadores. Pobreza, desocupación, destrucción del sector industrial y productivo, desfinaciamiento educativo, cultural y científico, inflación, endeudamiento, son algunas de las “herencias” que deja el modelo Cambiemos. Un modelo de pocos, para pocos, tal cual queda evidenciado. Para lograr estos objetivos, Cambiemos metió pico en la grieta y alentó el odio de clase.

El mentado derrame social y económico que tanto profesa el neoliberalismo, del cual el gobierno de Cambiemos abrevó durante estos años, nunca ha sido tal para la población. Así como Chile, acaba de mostrar que nunca hubo tal milagro, en la Argentina de Cambiemos solo el falso relato sostenido por una prensa cómplice -otra cosa sería si fueran convencidos exegetas- logró sostener al gobierno. Por eso, lo que viene debe ser una fuerte impronta cultural donde la verdad no sea dejada de lado para montar falsos relatos como si fueran verdades reveladas.

Si todo se simplifica al entusiasmo (comprensible, por cierto) de ver a Macri y Vidal mordiendo el polvo de la derrota tras el duro urnazo, pues entonces, se habrá cometido nuevamente un terrible error.

Si Macri no entrega el gobierno antes del 10 de diciembre, seguramente estos 45 días serán más alarmantes a los vividos a la fecha. Mientras tanto, el binomio Fernández-Fernández tendrá que desplegar el menú para enterrar el modelo neoliberal y dar paso a otro inclusivo y diverso.

Una vez que asuman tendrá esos 100 días con los que todo gobierno suele gozar. Sin embargo, la realidad no será como en anteriores cambios gubernamentales. La oposición que quedará en manos de Cambiemos, sumado a un poder peligrosamente concentrado de medios de prensa; no le harán la vida sencilla al nuevo gobierno.

Cambiemos fue derrotado en las urnas, queda dar la gran batalla: la cultural. Prudencia, persuasión, inteligencia y poder real, serán algunos de los condimentos que los peronistas seguramente irán introduciendo para avanzar a la hora de cambiar la realidad. El tiempo dirá si existe la vocación, y si la correlación de fuerza nacional e internacional que facilite de volver por la senda de la equidad y justicia social.

Así como el poder imperial no comulga con lo que ellos despectivamente llaman populismo, no en vano desmerecen las democracias de fuerte cuño social, cierto es que la pelea no es nueva. Solo es cuestión, reiteramos, de mostrar, primero vocación y convicción para instalar gobiernos con sesgo popular, y buscar alianzas internacionales con otros actores afines.

#triunfodelFrentedeTodos

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