Rescatan del abandono al edificio de la Estación Mitre

Albergará la nueva sede de la Central de Monitoreo Municipal. Por otra parte, el municipio se encamina a construir un Centro de Primera Infancia en Olivos

Foto archivo Lo Nuestro


Informe: Tano Armaleo y Claudio Leveroni.- Tras varias décadas de abandono, la vieja y derruida torre de viviendas, lindera a la estación Mitre, se encamina a mutarse para convertirse en la Central de Monitoreo del municipio de Vicente López. De acuerdo con datos recabado por Lo Nuestro en despachos oficiales, en aquella gran mole de cemento, esmerilada y seriamente dañada por el paso del tiempo, se instalará parte de la Central que opera en las inmediaciones de la calle Uzal y Acassuso, donde el municipio alquila las oficinas a gente cercana a la familia Macri.

De este modo, y más allá de las pretensiones de muchos vecinos de que allí se instale un gran centro cultural y oficinas municipales, la matriz del oficialismo municipal no parece priorizar o contemplar estos criterios.


Pero más allá de estas cuestiones concretas que hoy encara la intendenta Soledad Martínez como bandera de una obra que seguramente podrá convertirse en emblemática dentro de su gestión, paralelamente se anuncia la construcción por parte del municipio de un moderno Centro de Primera Infancia en Olivos. Lo cierto es que detrás del edificio hay una larga historia que se remonta a los años 70. Tiempo en que el gobierno nacional instrumentó la expropiación aduciendo que desde allí se podía atentar contra el presidente constitucional Juan Domingo Perón. Supuestas fotos tomadas por la organización Montoneros o por los propios servicios de inteligencia estatal, en aquel entonces SIDE, desde el edificio, mostrando a Perón caminando por la Quinta de Olivos, derivaron en la expropiación.


Desde Lo Nuestro, y a través de los años, infinidades de notas fueron descubriendo todo el “misterio” que giraba en torno a la torre de la Estación Mitre. Un edificio siempre custodiado por policías. Tal fue la repercusión mediática que un par de jóvenes de Olivos, en su afán de curiosear e indagar, ingresaron al edificio. Esto sucedía en 1991. Uno de ellos fue herido por una bala descargada por el custodio policial. La curiosidad y mucho de ingenuidad manifestada por los jóvenes Santiago Yung (17) y Gonzalo Mantiñan (18), ambos de Olivos, provocaron una historia que casi se tiñe de negro. Santiago fue alcanzado en su pierna y atendido en el Hospital Vicente López. El uniformado dijo que “el arma se disparó accidentalmente”.


Con el correr del calendario, y bajo la presidencia Cristina Kirchner, el municipio de Vicente López, a instancias del intendente radical Enrique “Japonés” García que era parte de la alianza gubernamental de aquellos años, logra que la torre de Mitre pasara a engrosar el patrimonio municipal. De este modo, 21 pisos, sumado a la planta baja y un entrepiso, abría el camino a múltiples especulaciones por el futuro destino del mismo. En aquellos años, por las propias características edilicias y estructurales, la torre constituía una obra de vanguardia.


Imagen actual


Cuando el entonces Jorge Macri se hace cargo del municipio, luego de vencer a García con el argumento de terminar con las excepciones municipales (nada de eso sucedió), a los pocos años manda a demoler cerca 11 pisos. Cuestiones de seguridad edilicia y obsolescencia estructural, habría llevado al municipio a proceder con la demolición. Nunca hubo una explicación oficial.


Un poco de historia


Eran los primeros años de los 70 cuando dos empresarios de la construcción de la zona norte, entre ellos un tal Caccione que luego terminaría siendo titular de Transportes Olivos, s.a y Pistarino, deciden lanzar un proyecto que acariciaban desde hacía un tiempo: la construcción de una torre en Vicente López. Así fue como compran el predio lindero a la Estación Mitre. La dirección de la obra recayó en el arquitecto Pasquet.

El edificio fue concebido bajo un moderno de dos y tres ambientes. Contaba, en aquel entonces con un moderno sistema contra incendios. La ejecución de la obra, marcha tal cual las pautas establecidas. Sin embargo, en el verano de 1974, de la mañana a la noche, ese ejército de obreros desaparece; la obra se detiene abruptamente. Y no precisamente por problemas financieros. Los empresarios eran solventes.


“Recuerdo que una tarde recibí un llamado del personal de seguridad de que Quinta Presidencial pidiéndome que me llegara hasta allí ya que tenían algo importante para mostrarme. Cuando me apersonó ante el grupo de militares, me mostraron unas fotos que se habían tomado desde lo alto de ese edificio y donde se veía claramente la ventana de la habitación del presidente Perón. Me dijeron que esa torre era un riesgo para la seguridad del presidente que desde allí un rifle con mira telescópica podría hacer blando en el General”, el relato pertenece al Carlos López que en 1974 era el intendente de Vicente López. Durante la entrevista lograda por Lo Nuestro en 1985, el peronista Carlos López agregaba que “las fotos que me mostraron eran nítidas, claras, por lo tanto no era fantasioso pensar que la vida del presidente podía terminar con un balazo”.

Durante aquella entrevista, López comentó que le preguntó a la seguridad de la Quinta “¿Y el resto de los edificios que rodena la quinta?, me respondieron que el resto de los de los edificios, ninguno de ellos tenía una panorámica tan perfecta, menos aún del a habitación del presidente”.

El testimonio del joven fue reflejado en el Libro por los 25 años de Lo Nuestro


“Más que una sugerencia para que se detenga la obra era una orden, había que parar las obras”; decía el dirigente durante la entrevista. De manera inmediata, en entonces gobernador Victorio Calabró, vecino de Olivos, telefoneó a López para decirle que se implemente lo necesario para concretar la expropiación. No pasó demasiado tiempo para que el Concejo Deliberante aprobara la expropiación que finalmente iba a terminar traspasada al gobierno provincial para que este abone la correspondiente indemnización a la empresa.


Con el golpe cívico-militar de 1976, el edificio pasa a ser controlado por el Comando en Jefe del Ejército.

Un 27 de mayo de 1991, el edificio aún bajo la órbita del gobierno nacional, Santiago Yung y Gonzalo Mantiñan impulsados por las notas leídas en Lo Nuestro, ingresan a la torre. Para esto, sortean un muro. Del otro lado había policías custodiando el predio. Mientras recorrían el edificio son sorprendidos por un uniformado. Alertados deciden correr, salir del edificio. Desafortunadamente, Santiago era alcanzado por una bala, que al decir del policía, “se escapó accidentalmente”. Santiago, malherido terminó “depositado” en el Hospital Vicente López. Decía, en aquel entonces al momento de ser entrevistado por Lo Nuestro, "me depositaron, me dejaron ahí, y se mandaron a muda”, dando muestra del poco interés por el estado de salud del joven, que evidentemente no era un maleante.