Por qué Kicillof puede volver a las clases presenciales en medio del bombardeo que remite al del 55

Mañana,jornada fatídica para la historia nacional, la provincia de Buenos Aires retomará las clases en varios distritos debido a la baja de contagios


Mañana, miércoles 16 de junio, el gobernador peronista Axel Kicillof estará retomando las clases en 93 distritos de la provincia. Y lo hará siguiendo esta suerte de semáforo epidemiológico que señala el nivel de contagios y riesgos por la que atraviesa la población debido a la pandemia. En la provincia de Buenos Aires se registran menos de 500 casos cada 100.000 habitantes, mientras que en los pagos de Larreta (CABA) están por arriba de los 600. Por arriba de 500 es altamente peligroso retomar la presencialidad. Sin embargo, el jefe de la ciudad desoyendo las disposiciones legales insiste con la presencialidad. Queda claro que el negacionismo atraviesa a todo el espectro de Juntos por el Cambio.

Así fue como el intendente de Capitán Sarmiento Martín Igaucel, investigado por serios hechos de corrupción cuando era presidente de Vialidad Nacional bajo el gobierno de Macri, amenazó cortar las rutas si no lo dejan abril las aulas. Es el mismo jefe comunal que omite decir que Capitán Sarmiento está por arriba de los 700 casos cada 100.000 personas y con el sistema sanitario prácticamente colapsado.


Mientras intendentes y gobernadores de Juntos por el Cambio persisten en poner palos en la rueda y obstruir cada una de las medidas del gobierno nacional y provincial con el objeto de oponerse y sin proponer alternativas, en el Congreso Nacional se aguarda que el bloque que responde a Macri acompañe una ley que ordene y regule las aperturas sanitarias. Una ley similar a la de otros países que establece una suerte de semáforo sanitario que va determinado, con criterio epidemiológico. Fija qué regiones se pueden abrir y el alcance. Juntos por el Cambio aduce que la Ley fija super poderes para que el presidente disponga libremente. Argumento que se desvanece con sólo observar que las aperturas y cierres de actividades están reguladas por pautas sanitarias y no por arbitrios políticos.


Por lo pronto, y más allá de estas discusiones que nada de criterio político tiene, la provincia de Buenos Aires estará retomando la presencialidad en muchos distritos. Y lo hará en una jornada fatídica para el calendario nacional.


El 16 de junio de 1955 remite al bombardeo perpetrado por militares sobre Plaza de mayo con el objeto de derrocar al gobierno constitucional de Perón. Murieron más de 350 personas, entre ellas decenas de niños que viajaban en un mico escolar. Eran uniformados conducidos por el odio y el aliento de un sector de la población intolerante y odiosa de toda construcción democrática surgida del voto popular. Una intolerancia y odio que parece repetirse por estas horas. Si ayer fueron bombas, hoy son jueces, medios de comunicación y la constante obstrucción parlamentaria que intenta socavar y destruir a un gobierno. De hecho, no son pocos los dirigentes que así lo explicitan.