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Partió Mirta Robles dejando dolor y un gran legado

  • 29 jun
  • 2 min de lectura

Impulsora del jardín maternal Las Hormiguitas del barrio Las FLores de Villa Martelli.


Foto archivo: Acto de la comunidad educativa "La Hormiguitas"


Es de aquellas mujeres que supo hacer camino al andar. Creció y comprendió, por imperio de la realidad y por sensibilidad social, que cuando la adversidad generada por modelos excluyentes y que sólo privilegian a los ricos y delincuentes de guantes blancos sacude las estructuras comunitarias, la salida siempre es colectiva. Ni más ni menos que aquello que tanto refería el Papa Francisco cuando hablaba de la “cultura del descarte” que por estas horas invade el mundo y al país también: “nadie se salva solo”.


Ella lo entendió desde que nació. Mamó afecto familiar pero también lo que significa vivir en la pobreza extrema. Encontró en la militancia social, cercana al peronismo que abraza la doctrina social de la Iglesia, un gran puente donde convertir el dolor en lucha y la lucha en un acto constante de amor. No sólo lo logró en el seno familiar.


Con esa inconfundible sensibilidad social construyó lo que en el Barrio Las Flores, Villa Martelli, es conocido como el Jardín Maternal “Las Hormiguitas”. Ella, y tantos más que la acompañaron y la continúan acompañando, con el transcurso de los años con mayor profesionalidad educativa y académica donde sus hijas aportan desde dicho plano, fue dando cobijo, pero sobre todo, un abrazo a muchos de esos niños que suelen padecer la vulnerabilidad en primera persona. 


Esa gran mujer inmersa en el barro donde “el mercado” y ciertos políticos han confinado a los desposeídos a transitar la vida mientras algunos se rasgan la envestidura y otros lavan culpas prometiendo justicia social, ella sí, una vez más las mujeres, no dudó: puso en marcha Las Hormiguita dando contención, alimentos y educación a más de 70 chicos.


Claro, no lo hizo sola. En ella no existía el YO en su verba. Siempre figuró el NOSOTROS.


El nosotros bien podría sintetizarse en cada uno de los rostros de esos 70 niños que, año tras año, se educan y alimentan en “Las Hormiguitas”. La institución lleva más de 20 años en Las Flores.


Aún con su partida y tras años de lidiar con la enfermedad que finalmente le ganó la partida, Mirta Robles, de ella se trata, partió el pasado sábado 27. Se fue dejando, como toda gran persona, como gran dirigente y actora social, un gran legado, tangible y beneficioso para la comunidad. 

Para quienes supimos de todo el trabajo desplegado desde los inicios del maternal no nos queda más que decirte “Gracias, Gracias Mirta”. Demostraste, nos demostraste a muchos medios de la región, que nada es imposible cuando se sueña en conjunto.


Sentida despedida


Por distintos canales, diversos sectores de la comunidad de Vicente López expresaron las condolencias del caso a la familia Robles y a la comunidad educativa Las Hormiguitas.


En este sentido, el Centro de Estudios Arturo Sampay Zona Norte; el Centro Doctrinario Peronista; el Partido Justicialista de Vicente López; Centro Cultura Popular; Primero Vicente López; Centro Cultural y Político La Jauretche; Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López y "Vilo Activa" entre otros, se sumaron a la hora de ponderar la figura y el largo y rico derrotero social construido por Mirta Robles.


 
 
 

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