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Malvinas no apto para cipayos: a 42 años de la guerra contra el imperio usurpador, persiste, a pesar de todo, el grito de soberanía nacional

Día del Veterano y de los caídos en la guerra de Malvinas.



A 42 años de aquella verdadera locura impuesta por la dictadura cívico-militar, como fue ir a una guerra contra el imperio usurpador -Reino Unido- y la OTAN, aún persiste en el sentimiento popular un solo grito, un solo reclamo: soberanía nacional sobre las Islas Malvinas. Una guerra que se llevó la vida  de 649 jóvenes, verdaderos héroes de todo el país. Cifra similar murió con el correr de los años, producto de la depresión en la que cayeron aquellos jóvenes que no fueron atendidos y recibidos como se lo merecían.


Aquel 2 de abril de 1982, viernes para ser más precisos, era una mañana otoñal. La población, que venía soportando la sangrienta dictadura que se llevó la vida de 30 mil personas (las asesinó) al solo efecto de imponer un modelo ideológico, se despachó que el país había entrado en guerra con Gran Bretaña. Se pretendió recuperar las Islas Malvinas ocupadas desde hacía más de un siglo por Inglaterra.


Fue una guerra que la dictadura utilizó como pretexto para perpetuarse en el poder. Un poder, vale recordar, que venía siendo socavado por la lucha de una dirigencia gremial (CGT) y política, y de organismos de derechos humanos, Madres de Plaza de Mayo y de millones de argentinos que intentaron sacarse el yugo del horror cívico-militar, y de rechazo a un modelo ideológico que hundió al país al punto tal que aún hoy se padecen las consecuencias.


Argentina estaba comandada por el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri (general). Inglaterra por Margaret Thatcher quien, abrazada al neoliberalismo, mató a 649 argentinos con la anuencia de la OTAN.


Por esas cosas nada extrañas, presidentes como Mauricio Macri y Javier Milei han puesto la agenda de soberanía sobre Malvinas en un segundo plano. Al extremo de la sumisión y aceptación de los lineamientos estratégicos del imperio británico. Una clara muestra de cipayismo. No por casualidad, el intolerante y agresivo presidente Milei tiene a Thatcher como referente y guía política. Vale recordar que Thatcher fue quien tomó la decisión de atacar el crucero General Belgrano -donde fallecieron 323 argentinos-, acción considerada por el país como un crimen de guerra.


La guerra concluyó el 14 de junio de 1982, con la rendición argentina. El saldo de las víctimas fue de 649 soldados argentinos muertos, más de 1200 heridos y 250 soldados ingleses muertos. Durante el conflicto llegó a haber en las islas 14.000 hombres movilizados, la gran mayoría de ellos, jóvenes de 18 años que realizaban el servicio militar obligatorio, que soportaron mal pertrechados, con escaso abrigo y peor alimentación las condiciones extremas del clima de las islas. Además, hubo decenas de denuncias por maltrato y estacamiento ejecutados por oficiales argentinos a nuestros soldados.


Recordar, honrar y homenajear a cada uno y una de los que dieron la vida y entregaron convicciones por una causa noble, aún cuando la dictadura perseguía otros fines, es un acto patriótico. Más todavía cuando para el gobierno nacional la soberanía no es parte de la agenda oficial, todo se reduce a una cuestión de saldos contables, transacciones comerciales con el imperio usurpador.

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