La lástima no levanta las barreras de la discriminación



Columna de Opinión

Por: Vero Zeller


Hablar de discriminación (laboral, social, donde sea) siempre es algo sensible para muchos. Para otros (creo) es un arma que les sirve de escudo. Tal es el caso de "Mar Tarrés", una influencer que bajo esas banderas logró llegar a uno de los programas que hasta hace dos años atrás, era uno de los más vistos de la televisión.


¿Será que la gente cambió? ¿Será que en algunos casos (como creo lo es este) hay una "autodiscriminación"? Un poco de cada uno. La gente ya no es la misma, la gente convive hoy día con sus propios problemas. Y a ellos se suman las peleas en los grandes medios de comunicación.


Leí por allí en algunos comentarios que "las peleas ya no garpan"... y claro. La gente está cansada. "Estamos" cansados. De las peleas, de las críticas, y sobre todo de "la lástima".


No es casual que ahora se comience a hablar de las penas y desgracias de bailarines, coaches y participantes. De lo difícil que le resultó a cada uno de ellos llegar a donde llegó... pero acaso a alguien le es fácil la vida? ¡A mí, no. ¿Quién no pasó momentos difíciles? ¿Quién no luchó por sus sueños? Claro que a algunos les cuesta más que a otros... pero sin dudas a cada uno le toca el camino que le corresponde. Soy muy creyente y creo fervientemente que Dios no nos da ningún peso que no podamos llevar. ¿Difícil? Es posible. Pero lo que nunca debemos dejar son las ganas de luchar.


La gente se cansó de las lágrimas... la gente tiene SUS propias lágrimas. Todos estamos tristes, enfrentando una situación difícil. La pandemia no nos está facilitando las cosas. Muchas vidas que se han perdido. Todos conocemos a gente que falleció víctima del Coronavirus. Y creo que hay muchos que no terminan de aprender que "es un problema de todos". No se trata de no ser empático con los problemas de los demás. Se trata de no seguir machacándonos con las peleas y los disgustos!


Necesitamos "otra tele". Esta tele de hoy está muy (pero muyyyy) contaminada. Fundamentalmente de miserias personales. Cada uno quiere salvarse, y no se piensa en una unión. Es triste pensarlo, más aún reconocerlo.


Hablo de la tele, pero la política tampoco se salva de esta. Todos peleando, pensando en la próxima elección... en dónde ubicarse, como "zafar". La política ya comienza a dejar de ser las propuestas. SON NOMBRES. Y es lamentable. La política debería ser un cargo de honor. Un cargo "ad honorem". Lo hacen los rotarios, lo hacen los scouts, lo hacen las entidades de bien público. ¿Por qué no pueden hacerlo los políticos? Y si no ad honorem, al menos no debería ser un espacio donde "si entrás, te salvás para siempre". Tiene que haber personas que, más allá de sus actividades, pongan sus ganas y lo hagan realmente por vocación. Lamentablemente, son muy pocos los casos. Pero no es sólo en Argentina. Y no es el tema por el que escribo hoy.


La influencer Mar Tarrés se autodiscrimina y recurre a la lástima cuando se compara con bailarines profesionales. Vamos a lo concreto: "YO", Vero Zeller, jamás podría pretender competir en las mismas condiciones en un concurso de baile. Ni siquiera en un concurso de cocina, como podría ser MasterChef. Lo pensé mil veces ¿cómo haría yo para participar? ¿Debería pretender una isla a mi medida? ¡Si el mundo entero no fue hecho a mi medida! Así y todo, me manejo como puedo y hago lo que puedo. Y oh casualidad, siento y sé que "yo siempre puedo". Eso depende de mí. No pretendería una isla a mi medida. Vería la forma de estar con mis posibilidades. Buscaré una silla (como hago en mi casa) y cargaría con ella a lo largo de la isla y hasta para llegar a los elementos del supermercado o del bazar. En el caso del baile, tal vez no haga un baile del caño subiendo y bajando por él... pero seguramente sí podría girar a su alrededor.


Ante la adversidad no hay que buscar la lástima. Debemos ser creativos. Y los que nacimos con alguna dificultad ya aprendimos a desarrollarnos con ella. Que no se les olvide a los que pretenden hacernos tenerles lástima. La lástima no es buena. Todos somos diferentes. Y es hora que lo entendamos.


*Vero Zeller (Periodista)

verozeller@gmail.com


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