Gustavo Posse y Leo Martín fijan adoquines en el casco histórico

El municipio comenzó la primera etapa de un plan urbano consistente el preservar el casco histórico de San Isidro. Además, puso en marcha plan de poda y raleo de árboles


Como parte de una clara política municipal, la preservación del casco histórico de todo que rodea a la Catedral de San Isidro y la sede municipal, por estas horas está encontrando una nueva etapa: la del cuidado y preservación. Se dio comienzo a un plan de “puesta en valor del casco histórico del partido” tal cual confiara el intendente Gustavo Posse al momento de supervisar los trabajos junto a Leo Martín al frente de la secretaría de cuidado y preservación urbana.


En una primera instancia, el trabajo correctivo y raleo de seguridad en tipas, y recorte de raíces de árboles, se concentra en Av. del Libertador, entre Padre Menini y Martín y Omar. A su vez, una cuadrilla renueva adoquines casi a la altura de Primera Junta.


“Si hay un lugar que reúne mejor que ningún otro el espíritu y la identidad de la franja norte es el casco histórico de San Isidro. Queremos revalorizar este barrio antiguo y tradicional de la zona. Estos trabajos buscan poner en valor y consolidar ese circuito turístico, y a su vez, que pueda ser disfrutado por todos los sanisidrenses”, señaló el intendente Gustavo Posse, tras recorrer el comienzo de la obra.


También destacó que estas tareas permiten que los peatones puedan transitar mejor la zona, aportan mayor seguridad vial y conservan en buen estado los árboles que son patrimonio natural del paisaje de la zona.


Los trabajos, se extenderán durante dos semanas. Se realizarán a lo largo de Av. del Libertador, desde Sáenz Peña hasta Primera Junta. En los operativos se intervendrán más de 100 tipas.


“Hicimos un relevamiento completo para estipular qué trabajo necesita cada árbol, si requiere de corte de raíz, raleo o incluso liberación de techos porque tenemos tipas metidas en las viviendas”, señaló el subsecretario de Espacio Público, Leandro Martín.

Con las fuertes lluvias y vientos, que suceden por el cambio climático, las tipas – que tienen más de cien años - miden unos 25 metros y pesan cerca de siete toneladas – se volvieron “peligrosas” ya que se rompen ramas y se caen con facilidad, lo que representa un riesgo para frentistas y conductores.


Con respecto al adoquinado, el secretario de Obras Públicas, Bernardo Landívar. Comentaba que el mismo “es un trabajo artesanal, todo manual. Se cortan las raíces que están entrelazadas en los adoquines y se limpia toda la base. Luego se compacta y se coloca una capa de arena gruesa, después va el adoquinado, y se toma la junta del adoquín con mortero de cemento”.


El primer sector de trabajo se concentra en Libertador casi a la altura de Primera Junta. Y a medida que vayan finalizando las tareas de raleo y extracción de raíces, seguirá avanzando el mejoramiento de las calzadas.