El ministro Soria le cantó las cuarentas a los “Soberanos”

El titular de la cartera de Justicia fue recibido por los miembros de la Corte Suprema: “vinimos a expresar nuestra preocupación por la gravedad institucional a la que se llegó en los últimos cinco años”, arrojó sobre la mesa

Sin dobleces y marcando presencia y jerarquía política, el ministro de Justicia, Martín Soria, mantuvo (hoy) su primera reunión con los integrantes de la Corte Suprema. Una reunión que duró escasos 30 minutos lo que es una definición en si mismo. Más aún cuando Soria le facturo a los actuales “cortesanos”, una suerte de casta institucional que mira la realidad con un prisma parcializado lo que se podría leer como nimiedad o condescendencia con un Poder Judicial desprestigiado y devaluado por acciones propias y por las presiones de Juntos por el Cambio que recibiera en los últimos años. Además, no es ningún secreto que existe desde hace añares, una justicia para ricos y poderosos y, otra muy distinta para la población. Cuestión que se ha visto profundizado en los últimos años con la colonización cambiemista en la Corte y en la mayoría de los juzgados federales, Comodoro Py.


Soria dijo: “se conformó una mesa judicial del Poder Ejecutivo que influía ilegalmente en la administración de justicia, se llevaban a cabo visitas obscenas entre funcionarios judiciales y las máximas autoridades del ejecutivo en la Casa Rosada y en la Quinta de Olivos, y se desplegó un sistema de espionaje ilegal con participación de jueces y fiscales inédito en nuestra historia. Todo ello, con el objetivo de llevar a cabo una persecución de dirigentes políticos sin precedentes".


En referencia a la presión ejercida por el macrismo sobre la corte, Soria nombró a Fabián “Pepín” Rodríguez Simón como el principal arquitecto de la política judicial del macrismo y dijo que, paradójicamente, estaba prófugo de la justicia en Uruguay. Hay un dato adicional: “Pepín” fue quien llevó los nombres de Rosenkrantz y Rosatti para la Corte y quien diseñó un mecanismo para que fueran nombrados en comisión, algo que no llegó a materializarse por el rechazo que cultivó.


La reunión estaba pactada para las diez de la mañana. De un lado del salón se ubicaron los cuatro ministros de la Corte: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti. Del otro lado, estaba Soria.


“La Corte -detalló Soria- retrasa durante años fallos de enorme trascendencia social, como el caso (Carlos Pedro Tadeo) Blaquier o como hace ahora con el caso (Santiago) Maldonado. Mientras tanto, resuelve en tiempo récord fallos que sólo son urgentes para la corporación judicial, como el caso de los jueces (Leopoldo) Bruglia y (Pablo) Bertuzzi. La Corte tiene la posibilidad y la responsabilidad institucional de establecer plazos máximos para resolver, más aún cuando esta Corte resuelve más del 70 por ciento de los casos sin dar fundamentos.”


Según informó el Ministerio de Justicia, Soria incluso criticó cómo fue elegido Rosatti para presidir la Corte. “Si la máxima autoridad del Poder Judicial se elige con dos autovotos, difícilmente la sociedad recupere la confianza en la Justicia”, sostuvo el ministro en referencia a que Rosatti y Rosenkrantz se votaron a ellos mismos.


Soria le reclamó a la Corte por la demora a la hora de resolver causas vinculadas a delitos de lesa humanidad y les entregó a sus integrantes un pedido de informes que realizó el relator de Naciones Unidas Fabián Salvioli, a partir de una presentación de organismos de derechos humanos.


Vale recordar que el lunes, el Poder Ejecutivo envió un proyecto para reformar el Consejo de la Magistratura, el organismo encargado de la selección de los jueces. La presentación estuvo orientada a adelantarse a un fallo adverso que preparaban los supremos para el 16 de diciembre. El gobierno busca que el Consejo pase de trece miembros a 17. Con esa conformación aumentará el número de jueces, abogados y académicos, y, al mismo tiempo, se buscará que contemple la equidad de género. “El Congreso puede sancionar todas las leyes que sean necesarias para reformar la justicia pero, si en última instancia, la Corte no tiene la voluntad y el compromiso de aplicarlas, seguiremos en la misma situación”, cerró el ministro.