El inicio de clase como punta de lanza de la oposición

A modo de oponerse a todo y cada una de las propuestas oficialistas, gobernadores e intendentes utilizan a la educación como escudo de combate político

A modo de continuar con la bandera de me opongo a todo lo que el gobierno nacional y provincial propone, tal cual lo han demostrado desde la llegada de Fernández y Kicillof, respectivamente, ahora, sectores opositores montaron la campaña en torno al inicio de clases en las aulas. Mientras el ministro de educación Nicolás Trota recorre el país anunciando que el inicio de las clases con los chicos en las aulas será una determinación a tomar por cada gobernación, y que todo estará sujeto a la realidad epidemiológica, funcionarios de Juntos por el Cambio, insisten en minimizar los efectos de la pandemia y desafían al poder central.


El gobierno de Horacio Larreta, con su ministra de Educación a la cabeza, Soledad Acuña, asegurando que “las clase en CABA comienza el 17 de febrero, y con todo los alumnos en las aulas”, mientras los docentes (gremios) ponen el natural reparo a la avanzada, pone de relieve que hasta donde es capaz de llegar la oposición a la hora de ejercer presión y satisfacer a su electorado. En este caso, los docentes aducen que “mal se podría iniciar las clases presenciales cuando las condiciones sanitarias y edilicias no lo permiten”, se argumentó Eduardo López de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).


Así como experiencias mundiales otorgan una suerte de diario del lunes en materia de clases en las aulas y da cuenta que la pandemia pone el ritmo, la comunidad educativa sostiene que retomar las clases con la totalidad de los alumnos en las aulas, es imposible. “Imaginemos un aula con 30 chicos y chicas, según los protocolos deberíamos hacer, cuanto menos, dos cursos de 15, no hay colegios que tengan tantas aulas para dar clases, debemos conversar y buscar alternativas viables, y responsables”; sostienen desde el entorno de SUTEBA que lidera Sonia Alesso.

A diferencia de Larreta que sí o sí quiere iniciar las clases con todos los chicos en las aulas, aún cuando no hay espacio físico, y amenaza, como lo hizo la ministra Acuña que si los docentes no se presentan se le descontará el día, la provincia de Buenos Aires plantea una variante que se encuadra más cercana a la sensatez. Sugiere una suerte de alternancia, es decir que, si en el aula hay 30 personas, concurran en distintas jornadas. Y el resto de los días seguir las clases por plataforma digital. De este modo, se reduce la cantidad de alumnos en los establecimientos, se reduce la circulación social, por ende, se reduciría la capacidad de contagio.


No obstante esta propuesta que están analizando y puliendo los gremios y las autoridades provinciales, no faltan intendentes de Juntos por el Cambio que pretenden copiar el modelo de CABA: inicio de clases con todo el mundo dentro de las aulas.

Como queda en claro, detrás de la puja educativa subyace una clara avanzada opositora que al solo objeto de oponerse a todo lo que propone el oficialismo, utiliza cuanta herramienta tenga en sus manos. Los rostros más visible de la virulencia opositora se expresan a través de Elisa Carrió, Waldo Wolff, Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Mario Negri y Ernesto Cornejo, entre otros,

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