Barrio El Ceibo: fiel reflejo de funcionarios que no funcionan

Desde hace varias décadas reclaman regularizar la situación dominial de sus viviendas

Foto: La construcción de una plaza y de un camino costero que unifica el barrio con la reserva ecológica ha permitido una mejor integración comunitaria


Por: Tano Armaleo.- A esta altura del partido, con varias décadas de promesas incumplidas, de tenues avances y decenas de funcionarios y funcionarias que llegan con un discurso encendido y valijas llenas de nada, los vecinos del Barrio El Ceibo, sin bajar la esperanza y ese espíritu de solidaridad que los ha mantenido con la llama encendida durante décadas, aguardan tener el dominio legar de sus respectivas propiedades.


La provincia aduce que el municipio de Vicente López debe aportar definiciones técnicas a fin de poder concretar la regularización de aquellas tierras. En tanto, el municipio esgrime que es la provincia quien debería dar el primer paso. Esto es como el cuento del huevo y la gallina. Y la única realidad es la verdad: más de 40 años de indefiniciones. Lo que demuestra que no es una cuestión técnica. Falta decisión y vocación política, y ganas de resolverle la vida a la gente de a pie. Al decir de Cristina Kirchner, hay funcionarios que no funcionan que no terminan en dar soluciones a las y los vecinos de El Ceibo.

Hubo y hay funcionarios que no funcionan de todos los colores y tipificación ideológicas. Los que amagan con discursos de izquierda y actúan con criterio de libre mercado.

Ni siquiera cuando el municipio, la provincia y la nación eran gobernadas por un mismo espacio político, la vocación y definición política habilitaron la definición anhelada por la gente.

El Ceibo, vale recordar, está ubicado en las inmediaciones del Río de la Plata y la calle Bermúdez. Un lugar que hoy resulta un punto envidiable y cierta mente bello ya que las viviendas allí construidas actúan como una suerte de balcón que asoman al río. Además, se realizaron varias obras públicas que mejoraron la estética urbana del barrio, las mismas fueron llevadas adelante por el municipio en tiempo recientes. Claro que no todo es tan onírico. Recuerdos de inundaciones y algunos incendios sobre aquella barriada que comenzaba asomar en los años 60, quedaron registradas en la memoria de no pocos vecinos y vecinas que hoy peinan canas.


Si hace 50 años atrás el predio - recostado sobre las vías del Mitre lo que hoy es el Tren de la Costa- era visto con desdén por la burguesía regional, hoy es un espacio muy apetecido para el desarrollo inmobiliario, de lujo, por cierto.


Los primeros en tomar posesión de aquel espacio costero (público) fueron algunos bohemios con escasos recursos en sus bolsillos, y amantes del rió. Así fue como levantaron precarias casillas de madera. Con el correr de los años, lo que muchos conocían como “Barrio Chino”, fue ocupado por gente necesitada de un espacio para vivir. Gente de trabajo y esfuerzo, y de fuerte cuño solidarios.

Demás está decir que allí, el esas tierras costeras, no había más que necesidades. Nada de infraestructura y condiciones dignas para vivir. El tiempo, y el empuje de la comunidad de El Ceibo, lograron construir lo que hoy una realidad tangible que requiera soluciones administrativas lo que permitirá seguramente definir mejoras de infraestructura urbana.


Pasaron varios gobiernos, abundaron gobernantes, dirigentes, diputados, y, recientemente, ministros cargados de buenas intenciones y poca capacidad para resolver lo que la comunidad del El Ceibo espera: definir legalmente la situación dominial.

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