COVID, miserables, odiadores, devaluación, !cambiemos!

Mientras la pandemia acecha, sectores de la oposición utilizan todas las armas, licitas y no tanto, para agrietar a la población. Un fenómeno, este, que se da en otros confines del mundo.

Suecia acaba de anunciar que en 30 días podría registrar niveles de contagios de tal magnitud que la ubicaría entre los cuatro países con más contagios en el mundo. Francia decretó el toque de queda. Inglaterra, algo parecido en varios estados, por caso, Liverpool. Italia, ayer, impuso el toque de queda en varias regiones. La lista podría seguir con la misma intensidad de la ola de contagios que invade gran parte del hemisferio norte y socava las economías. Sin embargo, en Argentina las pantallas de TV y titulares de algunos medios, donde la oposición macrista argumenta, habla y se pregunta “dónde está el éxito de la cuarentena más larga del mundo, no hay éxito, esto es un fracaso”, bramaba el ex ministro de Fernando de la Rúa y de Mauricio Macri, Hernán Lombardi, en el piso de TN. Del otro lado, lo escuchaban médicos (Jorge López y Sergio Carreño ) que no terminaban de entender semejante dislate. Poco y nada le importaba al ex funcionario las explicaciones que daban cuenta que, además de que el país, todo, CABA incluida, no tenía capacidad para atender una pandemia, tampoco había y hay personal capacitado para atenderla porque estos también se enferman y mueren. Nada distinto de sucedió, y sucede, en otros confines del mundo

También se le explicaba al ex funcionario que acá, en esta Argentina que intenta ponerse de pie, mientras un puñado de dirigentes solo ponen palos en la rueda, “nunca se dejó de atender a un paciente”, no paso lo de EE. UU, España o Italia done los contagiados morían en los pasillos sin recibir atención.

Lombardi no querían entrar en razón. Parecía que la intolerancia y el odio eran más fuertes que la contundencia que otorga la razón y realidad. En el dirigente macrista, todo se reducía a una cuestión éxitos y fracasos. Es entendible para quien abrazando el modelo neoliberal en el que se aferra la derecha, la meritocracia es la esencia de la vida. Para este sector de la humanidad, en la vida hay éxitos o fracasos. Bajo esta particular mirada, los éxitos quedan en manos de los dueños del poder, lo que definen quiénes ganan o pierden

No sólo intolerancia, bronca y odio suele regir a este sector de la población que utiliza la pandemia como excusa para castigar al gobierno de turno. La miseria humana no tiene límites.

Como tampoco tienen límites algunos medios de comunicación y sectores de la oposición enrolados, particularmente, en Juntos por el Cambio -el sector que banca a Mauricio Macri-. Son los que alientan los banderazos y hablan de tomas de tierra, del avance del comunismo, o que no hay libertad, no hay justicia. Dicho esto mientras juegan todo su poder a una devaluación sobre las espaldas de la población.

Mienten descaradamente. En las pantallas de TV y en los titulare periodísticos, instalan una cuestión estrictamente familiar, como es el caso de la familia de Etchevere de Entre Ríos, sí, el mismo que fue ministro de agricultura de Mauricio Macri (Miguel), como si fuera una toma de tierras que tiene en vilo a toda la Argentina. Son tan miserables, todo terreno, que no dudan en decir que la “toma de tierras” es “alentada por sectores del gobierno”. Cuando en realidad, todo se reduce a una compleja sucesión que tienen enfrentada a la familia Etechevere. Para alentar el odio y bronca contra el gobierno, el poder mediático menciona caos en “Entre Ríos por toma de tierra”. No hay caos, no hay toma de tierra, solo una patota rentada por el ex ministro que se apersonó a la tranquera del campo en disputa.

Pensar que este tipo de animales abundan solo en la selva Argentina, es no querer comprender que en el mundo se está dando una fuerte pulseada entre dos modelos claramente diferenciados. Así como en España, Francia, Israel, Chile, Bolivia, Brasil, o Italia, por caso, se nota el enfrentamiento de los dos modelos, en el país esta cuestión quedó expresada en los denominados “banderazos” alentados por el macrismo, y los actos por el 17 de Octubre, respectivamente.

En uno, quedó en claro que el odio es el combustible que alimenta a un sector de la población. Bastaría recopilar los testimonios recogidos en las calles en cada banderazo para corroborar lo expuesto. O bien escuchar a Mauricio Macri. La contracara fueron los actos del 17/10. Hasta los móviles de canal 13 y TN desistieron de recabar la opinión de manifestante porque en esas calles, no se expresaba bronca, mucho menos odio.

Frente a este panorama que ofrece un mundo bien dividido, ¿el camino es profundizar la grieta, o seguir intentando tender puentes que consoliden la tolerancia?. En el mientras tanto, los gobiernos deberán seguir imaginado diversa alquimias para superar la pandemia y dar batalla ante un capitalismo salvaje que poco y nada le interesa los índice de pobreza y mucho menos hablar de una justa y equitativa distribución de la riqueza. Como para que dejemos las cosas en claro: en el mundo, en Argentina, sobra dinero, sobra alimento. ¿Estaremos ante un escenario que juega a, cuanto más mal estemos, cuanto más dividamos, mejor nos irá en las elecciones?.

Las peores derrota de los pueblos llegaron del plano cultural.Cuando se coloniza la subjetividad colectiva, surge los que nuevamente esta viendo el mundo.

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