La crisis en Juntos por el Cambio enfrenta a Jorge Macri y Emilio Monzó

Ambos disputan la candidatura a gobernador

Por: Tano Armaleo.-La planificada y pautada salida por varios medios de comunicación del ex presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, asegurando que “Juntos por el Cambio no estaba preparado para gobernar”, además de cuestionar la nimiedad intelectual de Mauricio Macri como dirigente político, y diciendo “me gustaría ser gobernador de la provincia de Buenos Aires”, no hizo más que profundizar la crisis, la inconmensurable grita que reina en el espacio de la derecha nacional

Monzó, cabe recordar, viene de estar enfrentado a Mauricio Macri y también con la entonces gobernadora Vidal. Mientras el ex diputado pedía y reclamaba más rosca política y abrir la alianza electoral a nuevos espacios, tanto el ex presidente como la fracasada gobernadora, lo ningunearon al punto de ralearlo de la mesa política. Sólo fue incluido, por Mauricio Macri, para una foto en la Quinta de Olivos a modo de mostrar sana convivencia. Nada de eso sucedía entonces. La pelea persiste y sin voluntad de ambos lados en reconciliar lo irreconciliable. “Tenemos miradas muy distintas de concebir la ética política”, razona en las cercanías de Emilio Monzó. Allí se ubica, Rogelio Frigerio, Nicolás Massot y un bloque de diputados provinciales que le responden.

Así como con Mauricio Macri rompió lanzas y sin ganas de reconstruirlas, camino inverso emprendió con Vidal. Monzó esta tejiendo una alianza estratégica con Horacio Rodríguez Larreta, lo que le ha exigido dejar de lado la bronca con la ex gobernadora. El tejido del ex legislador bonaerense comprende a sectores radicales, por caso, el intendente Gustavo Posse en lo que a provincia de Buenos Aires se refiere. De hecho, diputados que responde a ambos dirigentes, armaron un bloque distante de Juntos por el Cambio en la legislatura provincial.

Sin embargo, la grieta esta y se ve claramente que la profundidad no tienen limite. Juntos por el Cambio tiembla de manera diaria. La puja por el poder es terrible, al igual que la despiadada disputa por ir definiendo quien conduce esa alianza atada, por ahora, con alambre.

En el medio de semejante “bolonqui”, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, levantó la mano para señalar a Monzó y ratificar pertenencia partidaria. Sabida es la intención del intendente en ir en busca de una candidatura a gobernador en el 2023.

"Yo no siento que Emilio Monzó sea parte de nuestro espacio político. Él tiene desde hace tiempo la voluntad de generar conflicto y dividir nuestro espacio político. De hecho en la Provincia no es parte de nuestro espacio político. Sus diputados rompieron el bloque y tienen uno distinto al nuestro, no tomo la palabra de Monzó como una palabra autorizada de nuestro espacio", respondió Macri consultado por el Canal América por las intenciones electorales del ex presidente de la Cámara de Diputados.

Una respuesta lógica de alguien que vislumbra que podría tener un potencial rival frente a su nariz: Monzó. Además, Larreta, al igual que Vidal, nada dijeron sobre las expresiones de quien supo conducir los destinos de la Cámara de Diputados durante los cuatro años de Juntos por el Cambio. Un silencio que entorna la puerta para una posible candidatura. Y es en este punto en que Jorge Macri se muestra descalzado.

Es evidente que el intendente de Vicente López pretende ser candidato a gobernadora de un espacio que no le dispensa afecto. Así como la mesa chica del PRO lo hace de lado, lo propio Larreta y Vidal. Además, la alquimia con el resto de intendentes amarillos, tampoco encuentra buena acogida. Estos también tienen aspiraciones que podrían contraponerse a las de su par de Vicente López

Sin embargo, Jorge Macri parece no desesperar. Tienen un apellido que, de acuerdo a como se lo analice, podría actuar como salvavidas o lastre. Así y todo, insiste en el afán de ser candidato, convencido de que “la mejor alianza electoral es con la gente”.

Si bien falta practicante un año para las elecciones, Jorge Macri tiene varios desafíos por delante. A los detallados, deberá sumarle -adendas de la pandemia-, ordenar el frente local. Esto sería, otorgarle a quien él ha definido como su sucesora, Soledad Martínez, un mayor juego. Por otra parte, debería dotar a la actual estructura municipal de actores con cintura política. Hoy, todo lo controla y maneja el propio jefe comunal. No tiene en su plantel de funcionarios gente que comprenda el valor de la construcción política. Tampoco podrá soslayar la interna que tendrá las UCR en el distrito.

El otro factor relevante será invertir en su candidatura, comenzado por tener dirigentes o concejales que le vayan abriendo puertas en cada distrito de la provincia. Queda claro que no tiene un camino sencillo por labrar. Sin embargo, sí tienen algo que lo diferencia de su primo, y de muchos de sus pares de Cambiemos que abrazaron la política como una mera extensión de sus empresas: abriga un claro espíritu de militante político.