Más del 60% rechaza trabajar desde el hogar, “home office”

19-Apr-2020

La nueva modalidad laboral que tiene a mal traer a millones y genera controversias. Opinan Hugo Russo, Gustavo Seva, la profesora Mónica Bravo, Víctor Pirillo, Carlos Guillamón empleado de seguros y la responsable de control de calidad de laboratorio multinacional

Foto:Funcionarios en plena telelabor 

 

Por: Tano Armaleo.-Si los benditos mercados ya venían fogoneando las bondades de trabajar en el hogar, “home office”, al igual que muchos sociólogos y cuanto vocero de estas mieles ande pululando por el mundo, el COVID 19 aceleró el proceso de manera inesperada. Lo puso sobre la  mesa de millones de hogares sin que nadie los invitara a sentarse. ¡Y hay que trabajar!. Y mucho más, tal cual revelan no pocos relevamientos. Son las reglas del mercado, pontifican desde el rincón más vehemente del capitalismo. “Peor es perder el trabajo”, son las voces que por estas horas repiquetean mientras  se reducen salarios por efecto pandemia. Es evidente que el capitalismo intenta sacar ventaja del drama mundial. Pensar que no lo harían es no conocer las reglas del mercado. Si esto es tan verdadero como que el sol sale todas las mañanas, no menos cierto es que también se puso en discusión el rol del Estado. Cuando  las papas queman, y el mundo se hunde en la depresión, resurgen rezos que ponderan el brazo solidario y garante de equidad y justicia que simboliza el Estado benefactor.

Pero más allá de estas disquisiciones, en lo que a rol del Estado se refiere, Lo Nuestro salió a recabar la opinión de distintos actores de la comunidad que hoy están bajo el régimen laboral de “home office”. También realizamos un relevamiento entre 25 personas.

 

Así fue como el 63% de  los consultados rechaza  trabajar desde el hogar. En tanto, un 32% dijo encontrarse a gusto “disponiendo de los horarios”. El resto no tiene opinión formada.

La síntesis que bien podría englobar a todos los que rechazan trabajar desde el hogar la dio Lucía, licenciada en química y responsable técnica de control de calidad de un laboratorio multinacional. Por cuestiones obvias, pidió la reserva del apellido. Dijo: trabajo más horas, y fuera del horario y día habitual. En tanto, Carlos Gillamón, administrativo de una compañía de seguros, explicó que “no hay vuelta, trabajo más, pero sabés por qué, trabajo fuera de horarios, sábados incluidos, y lo que más añoro son a los compañeros de trabajo, ese mundo de relaciones no lo cambio por trabajar en casa”. Una mirada, la de Guillamón, que bien pone al descubierto un valor humano milenario: el sapiens, desde sus orígenes, comenzó recolectando alimentos  con sus pares y trabajando del mismo  modo. Nunca en la soledad de cuatro paredes, aislado.

El pelotón del 32% que dijo encontrarse a gusto “disponiendo de los horarios”, se mostró entusiasmado con seguir haciéndolo una vez que  termine la cuarentena.

 

Si el capitalismo salvaje intenta aprovechar la pandemia para pasar el elefante sin que nadie lo vea, mientras ésta acecha, da la sensación que la contracara la constituye un amplio sector de la población que se muestra dispuesto a rechazar las reglas del mercado. Rechaza la modalidad que le quieren imponer, de algún modo interpelan al sistema. Lo que no significa que haya derrotados y triunfadores en términos binarios.

En esta puja, y con un Estado nacional que pareciera estar dispuesto a dar batalla cultural,  tal vez, los más débiles logren avanzar algunos casilleros.

 

 Foto archivo: Vìctor Pirillo y su pasión por la historia

 

Para el Secretario Gral. de los Trabajadores Municipales de Vicente López, Víctor Pirillo, el trabajo en casa, “en principio actúa como una barrera de protección contra la pandemia”. Dicho esto señala: “además, hace que la continuidad laboral no se pierda”. Y agrega que esta nueva metodología laboral “ayuda a mantener dentro de su encierro a las personas ocupadas en este duro momento de crisis” y vislumbra que “en muchos aspectos cambiarán costumbres, modos, sueños  y rutinas”. Al respecto, señala que “dejar que los empresarios o los gobiernos definan nuevas reglas laborales sería una irresponsabilidad como dejar que el lobo cuide el gallinero, es un debate que nos tenemos que dar toda la sociedad”.

 

Consultado Hugo Russo, Secretario Gral. de la Asociación Judicial Bonaerense de San Isidro, consideró “que aquellas cuestiones que sean urgentes, que no ameriten dilación, pueden llevarse a cabo mediante el sistema de teletrabajo, pero también es cierto que eso debe regularlo empleador y trabajador para que no se torne en abuso desmedido, en cuanto a cantidad de horas que se termina trabajando en la casa, equipos provistos por el empleador, pago proporcional de gastos, entre otras cuestiones”. Si bien el trabajo diario en los Tribunales tiene una plataforma virtual mediante la cual los y las abogadas pueden consultar, cuesta imaginar que el trato personal se reduzca a la mínima expresión”.

 

Russo no deja de advertir que en el nuevo mundo que pareciera asomar tras la pandemia, “no podemos dejar librado a que  los mercados definan las nuevas relaciones laborales, porque los perjuicios para los y las trabajadores podrían ser graves, ya lo estamos comenzando a padecer”. Y no deja de mencionar cómo grandes multinacionales  plantean la baja salarial.

 

Una mirada empresarial la da Ernesto Miranda, titular de uno de los call centers más grandes del país. Sobre el trabajo en casa, su postura es que “en nuestro sector preferimos que la gente tenga actividad en nuestra empresa. Por ahora, nuestro personal opera desde sus hogares, no es lo conveniente, la productividad y rendimientos no son los mismos”, dice. Cuestiones de “productividad y eficiencia” llevan a Miranda a evaluar, con balance en la mano, que “la experiencia nos está demostrando que rinde más trabajar desde la oficina, por lo menos en nuestro sector”.

Con una formación basada en Filosofía  y Letras de la UBA, el dirigente Gustavo Seva, al frente de la Secretaría de Estadísticas de la Federación de Sindicatos Municipales de Buenos Aires, ve un gran momento para el debate. Sin dejar de reconocer el “terrible esfuerzo solidario” que están realizando las y los compañeros que están en la “línea de fuego” contra la pandemia, Seva responde ante Lo Nuestro que “el neoliberalismo desde hace tiempo lo viene planteando con el objeto de sacar del medio a aquellas organizaciones que puedan oponérsele, no quieren trabajadores y trabajadoras  sindicalizados, que haya organizaciones que los defienda, prefieren destruir todo escudo de resistencia, quieren seguir conservando y ampliando beneficios sobre la baja salarial”.     Foto;Gustavo Seva

 

Sobre el trabajo en el hogar refiere que “detrás de la movida se encubre la baja salarial, la reducción de cargas patronales y,  por añadidura, vaciar al Estado” y amplía diciendo que: “será un debate que debemos dar, no sólo el movimiento obrero, en esto hay que incluir a los movimientos sociales, ecologistas, la sociedad civil, caso contrario serán ellos, los mercados, quienes nos impongan  las reglas, por eso quieren Estados débiles. No estamos contra el teletrabajo, de hecho varios intendentes tuvieron la intención de implementarlo, cuestión a la cual nos opusimos con Ley mediante; pero esto debe ser, reitero, una discusión, un debate que debe dar la sociedad en su conjunto, el tema viene desde los 90 y ahora cobra fuerza frente a la pandemia”, remata Gustavo Seva.

 

Mónica Bravo, con casi treinta años al frente de las aulas, varias licenciaturas en pedagogía y administración educativa, esto de dar clases por video conferencia “podrá servir para atender la emergencia, pero de ahí a pensar un panorama de enseñanza con los chicos en las casas, y el docente del otro lado de la pantalla, hay un larguísimo trecho”. Desde  lo  personal asegura que trabaja muchas más horas que antes, y no de la mejor manera. Al respecto dice que “la calidad educativa que se logra a través de clases presenciales es un valor insustituible, ese ida y vuelta entre alumno y docente se ve limitado”,  y pone ejemplos que padece a diario que van desde la conectividad, hasta la distracción de los alumnos. La docente confía que una cosa es abordar tareas o ciertas clases puntuales, que de hecho ella realiza, y  muy distinto  resulta dar clases desde tu casa con los chicos en sus hogares

 

Bravo estima que la tele enseñanza podría resultar viable, de hecho es práctica, en ciertos niveles académicos, por caso doctorados, “por la experiencia que estoy recabando de otras docentes y profesoras, dice “volvamos al aula”.

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