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Denuncian por acoso y violación

28-Oct-2019

Se llama Gonzalo Olivera y acaba de ser acusado en fiscalía

 

Por: Sabrina García (servicio www.sanfernandonuestro).- Julián tiene 22 años. Hace seis años se llamaba Julia y se encontraba en plena búsqueda de su identidad de género. Por ese entonces, el acusado, Gonzalo Olivera, era su cuñado (novio de su hermana, Guadalupe). Los abusos ocurrieron a fines del 2013 y a lo largo de todo este tiempo, Julián convivió con el dolor de tener que “callar” y el de tener que soportar que su abusador actuara “naturalmente” cada vez que lo cruzaba.

 

El lunes pasado, Julián se animó, impulsado por su hermana Guadalupe, a hablar y denunciar los abusos. Lo hizo en el Área de Investigación y Juicio de Delitos de Violencia de Género – Sede San Fernando. “Con mi hermana lo puede hablar hace unos años, a mis padres se lo conté la semana pasada. Necesitaba romper el silencio. Mi hermana me insistió, llamé al 144 y me indicaron a dónde debía hacer la denuncia”, contó Julian.

 

Al salir de la fiscalía, Julián realizó un posteo en Facebook en donde relató los hechos ocurridos y se fue de viaje. “El viaje lo tenía previsto. Es más, en la fiscalía me dijeron que debía hacerme un reconocimiento médico con un especialista forense que la voy a hacer cuando regrese, pero hacer la denuncia fue como dejar un peso, irme más liviano”, contó la víctima en comunicación con San Fernando Nuestro.

 

Según detalló Julián, Gonzalo era alguien cercano “y no familiar” con quien podía charlar. “Era el cuñado copado. Nos llevábamos bien. Compartíamos banda, ambos éramos guitarristas y Guada la cantante. Él fue mi maestro del instrumento y referente musical, además de estar a cargo de la dirección del proyecto”, explicó.

 

En 2011 Gonzalo se mudó con Guadalupe “a la casa de nuestros padres, donde vivía yo también. En ese entonces yo era Julia, y, aunque era un momento delicado de búsqueda y conocimiento tanto de mi orientación sexual como de identidad, me autopercibia como mujer. Estableció una relación donde yo lo veía como mi confidente en este proceso, aún más que mi hermana o mis padres. Viéndolo a la distancia, este interés lo identifico como una maniobra más de manipulación a la que me vi sometido y un factor clave de su ‘excitación’”, relató Julián y aportó el dato que, a partir de haber realizado la denuncia varias chicas se comunicaron con él para contarle una situación de abuso con el mismo agresor y una ex novia que le contó que cuando estaban juntas “Gonzalo las miraba de forma extraña”.

 

Según explicó Julián, el agresor aprovechaba cuando su novia estaba de viaje: “Pasaba bastante tiempo a solas con él. De a poco su papel de ‘confidente’ me empezó a poner incómodo. Me hacía preguntas fuera de lugar o muy íntimas: cuáles eran mis fantasías, si alguna vez estuve con un hombre, si practiqué sexo oral y hasta llegó a proponerme un trío con una conocida en común, también menor de edad. Todas estas actitudes me empezaron a asustar demasiado, de ese miedo que te paraliza”.

 

“La primera vez que el acoso se volvió físico fue con un beso. Estaban mi hermana y mis padres en la casa. Volvíamos de tocar. Él entró conmigo y apenas cruzamos la puerta me agarro y me dio un beso. No pude reaccionar”, detalló.

 

En septiembre de 2013, Julián tenía 16 años. El agresor, de 28, aprovechó un viaje de su novia y abusó del menor estando en su auto. “Me obligó a practicarle sexo oral. Me negué, pero él insistió, me sentí acorralado y accedí bajo presión. En ese momento no pude hablar de esto con nadie, tanto por miedo como por el lazo familiar terminé bloqueando este suceso”, explica la víctima en su declaración en la red social.

 

Dos meses más tarde, fueron a una peña a ver unos amigos músicos. “En esa época yo recién empezaba a tomar alcohol, él insistió en que tomara fernet. A mí no me gustaba pero bajo su insistencia y, según él, en pos de curtir mi paladar tomé hasta el punto de terminar ebrio, prácticamente en estado de inconsciencia. Fue ahí cuando le pedí que me lleve a mi casa”. En esa oportunidad nuevamente “me obligó a practicarle sexo oral”. Julián dice que se “desmayó” y registra que una mujer “le preguntaba si yo era menor”.

 

La voz de la mujer era la recepcionista de un hotel transitorio ubicado en la zona del Canal. “Yo escuchaba y veía la situación, pero por mi estado no podía ni hablar. Logró pasar la entrada y prácticamente me subió por las escaleras desde el estacionamiento al cuarto del hotel. Yo veía todo entre pantallazos, estaba aterrado, incómodo y totalmente vulnerable. Comenzó a sacarme la ropa, intenté resistirme empujándolo pero él siguió, me desnudó y comenzó a penetrarme. Recuerdo que me dolía muchísimo, era mi primera vez. Lo siguiente que recuerdo es estar despertando en mi casa, todavía sintiendo mucho dolor”.

 

Es importante destacar que dejamos los textuales de los tres abusos con acceso carnal que recibió la víctima habiendo consultado previamente a Julián si era su deseo que su posteo en la red social fuera difundido. “Es doloroso. Mi testimonio inspiró a otros a contar. Yo les digo que hay que animarse, romper el silencio. No es nuestra culpa”, explicó y agregó: “El hablarlo se me hizo más fácil. Me llevó seis años poder hacerlo. Tengo el deseo de que esto sirva para que no haya otras víctimas”.

 

“Lo que más me dañó fue su manipulación”, explica Julián y cuenta que después del último abuso comenzó a maltratarlo pero el abusador seguía viviendo en su casa. Una vez separado de su hermana lo volvió a ver en peñas: “Me descolocaba. Me saludaba como si nada, se hacía el copado. Yo me paralizaba”.

 

Julián en su testimonio también agrega que en una oportunidad el agresor quiso charlar sobre “lo que había pasado” pero “con la intención de que yo no diga nada, como corroborando mi silencio”.

 

“Me violó siendo menor, estando alcoholizado y sabiendo que no me gustan los hombres y que estaba en una búsqueda de identidad muy profunda. De hecho hoy mi testimonio es como Julian Fleitas, varón trans. Lo primero que me costó fue no sentir que era mi culpa. No sentir que yo dejé que esto pase ya que la manipulación que sufrí a nivel mental y emocional fue muy intensa. Me sentía amenazado, culpable, confundido y roto. Nunca había estado con un hombre, ni de mi edad y menos con uno mas de 10 años mayor que yo. Era la pareja de mi hermana que es la persona a la que mas amo en el mundo. Llegué al punto de sentir que como a él, nunca iba a poder perdonarme a mi tampoco. Me hizo sentir que eramos igual de mierda y que esto no podía salir nunca a la luz, porque la culpa era de ambos. Pero un día se hizo inevitable y logre hablar. Es doloroso poner la intimidad de uno en un grito virtual, pero esto no se sostiene más. Y tengo la seguridad de que así como yo sufrí sus abusos, también lo sufrieron muchas mujeres más”, relata Julián en su posteo.

 

A partir de la denuncia, efectivamente otras se pusieron en contacto con Julián para contar diferentes situaciones con la misma persona. “Hoy tengo 22 años, pasaron 6 años; 3 años hasta que pude hablar, 2 de terapia y uno acompañado muy de cerca por aquellas pocas personas a las que le pude confiar esto, porque hasta el día de hoy me da vergüenza”.

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