Maldita Policía, Maldita Política
- Editorial Tobel
- 25 may 2019
- 2 Min. de lectura
La Masacre de San Miguel del Monte remite a la incapacidad y connivencia

La masacre de San Miguel del Monte perpetrada por manos de uniformados remite, inevitablemente, a la denominada “Maldita Policía”, “La Bonaerense”. Con 8 policías detenidos , y cerca de 14 oficiales de alto rango desplazados de la fuerza por el Ministerio de Seguridad que comanda Cristian Ritondo, se pretendería opacar el verdadero rostro de la inseguridad provincial. Aquel que determina que los uniformados son parte del problema que gira en torno a la misma.
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Sin embargo, sería injusto y desacertado cargar las tintas sobre una institución que desde hace décadas se maneja como un poder en sí mismo. Así como existe “La Maldita Policía”, no es menos cierto que hay un poder político incapaz, cuando no, connivente de ésta. Es la que termina de constituir “La Maldita Política”. Aquella que no se atreve, aún hoy, y a 36 años de democracia, a modificar las estructuras y cimientos de una Institución que se convirtió en un poder en si mismo tras el golpe del 76.
Salvo honrosas excepciones como lo fuera el gobierno de Felipe Solá en el que verdaderamente se instrumentó un cambio profundo, con participación de la sociedad civil, la población padece la contradicción de convivir con una policía descalificada por imperio de su accionar, y sin un coherente control político. Ver a un presidente de la Nación, y a su ministra Patricia Bullrich alentar la “doctrina Chocobar” -lo que comúnmente se llama gatillo fácil-, no hace más que relajar y empoderar a uniformados que hacen de la profesionalidad y del protocolo de procedimientos, una materia desconocida.
Ritondo, tal vez respondiendo más a cuestiones electorales que profesionales, desplazó a varios comisarios generales (de La Plata y distritales) que, aún lejos de la cotidianidad profesional de los asesinos de San Miguel del Monte, terminaron pagando la falta de un proyecto claro en materia de seguridad. No en vano son las reiteradas críticas que suele descargar el senador Jorge D´Onofrio sobre la “nula política de seguridad de Vidal”.
“La Maldita Política” es la que termina operando cuando los acontecimientos suceden, cuando los titulares de prensa o la reacción popular ganan la calle. La Maldita Política es la que termina por alentar el “gatillo fácil”, desprotege a la población y manda al policía a un escenario ingobernable.













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