Posse se despachó con un decreto a fin de retomar las obras en el puerto de SI


Una ordenanza suspendía todo por 60 días con el objeto de estudiar cuestiones ambientales y sociales

El jefe comunal de San Isidro, Gustavo Posse, decidió vetar la ordenanza que pretendía postergar “sine die” (es decir, sin un límite específico de tiempo) el avance de las obras ya emprendidas del puerto local (abandonado) y el correspondiente recupero urbano de las inmediaciones costeras. El decreto se motivaba en que la ordenanza 8995, “suspendía las obras en el Puerto por 60 días y postergaba la relocalización de ocupantes y amarristas irregulares del predio”.

En su fundamento, Posse explica que el predio del Puerto de San Isidro, cedido hace dos años por decreto de la gobernadora María Eugenia Vidal para que lo administre el municipio “se encontró en total estado de abandono tras décadas en las que los distintos gobiernos provinciales anteriores no sólo no hicieron obras, ni lo mantuvieron en condiciones, sino que permitieron ocupaciones irregulares”.

Previo al mencionado traspaso que señala el intendente, con anterioridad, el entonces gobernador Felipe Solá había cedido toda el área portuaria y el abandonado puerto a San Isidro. A tal efecto, el municipio termina conformando un Consorcio conformado por el estado municipal y sectores privados con el objeto de darle un destino al predio entregado por el estado provincial al municipio. El devenir político hizo que todo terminara en la nada. La llegada de Vidal y la muy buena sintonía con el jefe común reavivó el proyecto de recuperar el viejo puerto y el entorno. El primer paso a dar era ordenar y dar un destino a instituciones (por caso Hogar Municipal Infantil) que durante décadas estaban funcionando en la zona portuaria.

A tal efecto el municipio inició conversaciones –algunas con alto voltaje tal cual señalamos desde nuestra web- con amarristas, clubes náuticos, y particulares, con el objetivo de ir solucionando la situación de cada uno, “en el entendimiento de que el beneficio de todos es mayor al beneficio de unos pocos”.

En medio de estas cuestiones y mientras el municipio comenzada a dar los primeros pasos en materia de recuperación costera, la oposición en el Concejo Deliberante, el

13 de junio sanciona la ordenanza 8995 que suspendía la realización de estudios y obras. Es decir, establecía un “statu quo” -no se podrían hacer modificaciones ni obras- del estado vigente: abandono, tomas, posesiones irregulares, “beneficiando a unos pocos que se aprovechan de esa situación irregular y afectando el beneficio de toda la comunidad de San Isidro”, se explica en el decreto mencionado.

“Intentar suspender el desarrollo del parque público proyectado (mediante la ordenanza mencionada) es injustificado y desproporcionado” remata el Decreto que lleva la firma de Gustavo Posse. Esto se da dentro de un contexto en que el jefe comunal logró recuperar la presidencia del HCD, ahora en manos del possista Andrés Rolón, y tener en principio, una mejor sintonía con el legislativo.


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