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Presentado por

Volver a Dios para encontrar la realidad

20-Feb-2018

Mensaje de Monseñor Ojea

 

 

Por: Matías Montoya.- Como todos los años las palabras de Monseñor Ojea sobre la Cuaresma" traen paz y nostalgia para todos los cristianos y fieles de la Iglesia". En un comunicado enviado por parte del Obispado de San Isidro, Ojea hace hincapié y reflexiona sobre el “volver a Dios”. Que para él esto “significa para la Iglesia, entrar en contacto con la realidad, volver a lo más hondo de la vida, recontactarnos con la realidad”.

 

Hace un balance sobre la realidad de la Iglesia en estos tiempos: “En primer lugar la vida, la vida que él nos regala y la vida él que nos trae; en segundo lugar el amor al prójimo, el contacto con la carne de Cristo, y en tercer lugar, volver a entrar en contacto con nuestro deseo, con nuestro más profundo”.

Enfatiza sobre el proceso de volver a Dios sobre un todo. Ese todo que trae consigo regalos no de tipo materiales, sino de Dios mismo.

 

Ejemplifica: “Cuando nace un niño nos alegramos tanto, porque en el fondo pensamos ¿qué va a ser este niño?, ¿cuánto futuro?, ¿qué imprevisto va a acaecer en su vida? La vida tiene que ver con lo imprevisible, no con lo que controlamos; creemos que controlamos la vida porque vivimos en un tiempo en el que hemos avanzado mucho en la ciencia y en la técnica, entonces creemos que podemos prever todo y no nos asombramos de nada. Creemos que todo está previsto, controlado, que todo lo tenemos dominado; la ciencia nos ha enseñado, en cierto modo, el dominio de las cosas, no tanto lo que son las cosas, sino el dominio de las cosas”.

 

El mensaje cierra con una anécdota que nos regala y nos enseña lo real de la vida: “Yo tenía un amigo español, que había pasado una guerra tremenda, la Guerra Civil española, pero le había quedado el hábito de comer pan con aceite, porque me decía: “En la guerra de España, cuando yo era chiquito, y veía el pan con un poquito de aceite de oliva, era lo que me daba felicidad porque era lo único que tenía para comer, por eso ahora, en el tiempo de prosperidad, no me puedo sacar la costumbre de comer el pan con aceite porque allí veo condensada la felicidad”. Ayunar de verdad es tratar de vivir en mi corazón, la suerte del pobre cuando tiene hambre, o cuando le falta lo indispensable”.

 

Para cerrar, Ojea menciona que lo mejor para el festejo de la Cuaresma que se aproxima es la oración. Que, según él, es un intercambio de deseos, el deseo del ser querido, que es el deseo del Señor y el deseo mío, pero para eso tengo que volver a pensar y a revivir.

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