A cargo de la profesora Cristina Mirabelli

Nuevamente, la denodada y apasionada profesora y vecina de Olivos, Cristina Mirabelli rescata junto al historiador Martín Villasante, la historia de los barrios de Vicente López. En está oportunidad, lo hacen con la edición de un libro destinado a la localidad de Munro, que se apresta a cumplir 100 años.
Cien años contados desde la llegada del tren que creó la estación Munro, que lleva el nombre del que fuera administrador del FFCC Central Córdoba, Duncan Mackay Munro, un escocés que llegó al país contratado como profesor de ingles y que se enamoro de su alumna, con la que formo familia y por ella ingreso al FFCC. “Desde entonces -recuerda MIrabelli- , los lotes a bajo precio, con el agregado de los 10.000 ladrillos entusiasmaron a los inmigrantes que llegaron para fecundar su propia tierra nueva Nacieron las quintas de flores y verduras y vieron pasar al primer colectivo en 1928.
Desde 1931 Munro aprendió y enseñó a hacer cine con la llegada de la primera industria del cine sonoro de habla hispana:. La Sociedad Radiocinematografica Argentina Lumiton”. Le siguieron muchas fabricas textiles e industrias electromecánicas, que emplearon a miles de obreros, los que con su ir y venir incesante generaron el crecimiento del comercio y del barrio, la creación de los clubes, de las instituciones y de las agrupaciones políticas.
Durante la década del 70, las fabricas de pantalones - especialmente Lee y Levis- cambiaron la cotidianidad de Munro, que se convirtió en la Capital de la Indumentaria dejando paso a lo que hoy se conoce como Centro Comercial Directo de Fábrica a cielo abierto. El paso de los años, la llegada de la dictadura, la apertura de la importación, el desguace de la economía nacional, sumados a la incapacidad -y soberbia- de los propios comerciantes, terminaron esmerilado la otrora Capital de la Indumentaria. Hoy quedó poco y nada de aquella impronta. Con anterioridad, el Munro industrial había sido esquilmado por la política impuesta por aquella dictadura. “Entre todos estos trajines, en el seno de una antigua familia creció el mejor bailarín del mundo, Julio Bocca. Porque Munro es un barrio pujante, soñador y bohemio”, sostiene Mirabelli.
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