Internas Radicales
Cuando el próximo 24 de junio los radicales de Buenos Aires se encaminen hacia las urnas para definir nuevas autoridades partidarias, estarán dando un nuevo paso a la recuperación y reorganización de un partido centenario que procura salir a toda costa del ostracismo (o pozo) electoral. Habrá dos listas que simbolizan y expresan criterios ideológicos que ven la construcción y la realidad política de manera muy distinta.
Con la interna se estará dando una suerte de blanqueo político para aquellos “Boinas Blancas” que en los últimos años acompañaron el proyecto nacional de Néstor Kirchner. A muchos radicales, la llegada de Cristina los alejó de aquel acuerdo; se quedaron sin partido y, por consiguiente, sin votos. El caso más destacado lo constituyó Julio Cobos, que se creyó artífice de un destino superador del propio partido. Hoy la realidad les impone recuperarse si la pretensión es constituirse en la alternativa seria y responsable frente a un peronismo que navega con tranquilidad electoral. Con un Mauricio Macri que no sabe cómo y por dónde comenzar a levantar la puntería electoral, resulta más que natural que el radicalismo, con inserción real en todo el país, busque resurgir de entre las cenizas.
El regreso de figuras que, o bien fueron desplazadas, expulsadas o en su defecto arrinconadas por el propio peso de la realidad, serán seguramente parte del nuevo “atractivo electoral” que ofrecerá la interna del domingo. Ese día, los radicales se toparán con boletas electorales donde las figuras del diputado provincial Alejandro Armendáriz (h) y la del intendente de Chascomus, Juan Gobbi, competirán por la presidencia del Comité Central del Radicalismo de la provincia de Buenos Aires.
Armendáriz es la cara visible del proyecto que encabeza Ricardo Alfonsín. Quien sobresale dentro de esta lista -por la carga y trayectoria política con la que viene- es “San” Gustavo Posse. El intendente del otrora San Isidro es Distinto, figura como candidato a Convencional Nacional. Seguramente, un triunfo electoral lo podría proyectar a un estadio distante de su terruño sanisidrense. En tren de especulaciones, algunos lo ven compitiendo con Sergio Massa en territorio bonaerense.
Por otro carril, Juan Gobbi saldrá a la cancha -también en busca de la presidencia de la UCR de Buenos Aires- con el respaldo de dirigentes de talla y fuerte formación y coherencia política como son Federico Storani y el sanisidrense Leopoldo Moreau. Por esas cosas propias que dispara la política, Moreau, en las últimas internas radicales y antes de la debacle electoral de Ricardo Alfonsín, había construido una alianza con Gustavo Posse. Todo indica que las placas tectónicas del centenario partido volvieron a sus orígenes naturales. Esta suerte de realineamiento provincial, donde se entremezclan intereses sectoriales y serias diferencias ideológicas, tiene su correlato en el orden regional. Más puntualmente, sobre cada uno de los distritos de la Región Metropolitana Norte.
Es indudable que la caída del radical Enrique García en manos del sanfernandino Jorge Macri, abre un nuevo camino para los radicales de Vicente López. Más aún con un ex intendente alejado de toda disputa política, por ahora. Más complicado están ciertos concejales y dirigentes que forjaron su destino al amparo del Japonés García, hoy están con la broncha en la mano. Otros irán en busca de un reciclado a través de la alfombra roja que ofrecen las internas partidarias.
Si en otras épocas García metía la mano dentro de la UCR aún estando expulsado del partido, ahora el nuevo poder político (macrismo) pareciera seguir el mismo derrotero. Esta cara sería la que muestra la ex concejal possista Dora Martínez, hermana del fallecido y querido dirigente radical, (ex senador y presidente del Concejo Deliberante) Jorge. Es candidata a presidente del Comité distrital. Desplazada desde hace años del poder municipal, las últimas elecciones la situaron junto al derechista Jorge Macri. Cuestión que lleva a suponer que desde el palacio municipal le activarían alguna caja de pandora. La evaluación es que un triunfo de Martínez sería funcional a los intereses del oficialismo. Queda claro que la tradición radical en Vicente López tiene peso. Ningún político que se precie de tal, podrá rehusar de las bondades que ofrece la marca electoral UCR. Algo parecido sucede con el peronismo. De algún modo, García vivió de esa suerte de herencia radical. ¿Intentará Jorge Macri hacer lo mismo?. Todo indica que sí.
Del otro lado del mostrador radical se han juntado dirigentes de las más variadas procedencias y orígenes partidarios. Dirigentes que hasta ayer parecían estar enfrentados, hoy conviven y se cobijan detrás del convencimiento que estimula un posible triunfo electoral. La lista la encabeza el artista y dirigente Alberto Expósito, ex concejal y Secretario de Cultura municipal durante la gestión García. Lo acompaña como candidata a vicepresidente Nelli “Tota” Baldicera, esposa del fallecido dirigente Toto González, muy respetado dentro del mundo político, ex diputado nacional y hombre formado al amparo de Juan Carlos Pugliese. En la diversidad y ante la necesidad de consolidar un triunfo, la lista que encabeza Expósito es sostenida por dirigentes como el concejal Gustavo Debenedetti, Ariel Marchiolo, Luis González; el ex diputado nacional, el possista Norberto Erro; los dirigentes Dardo García y Ricardo Ortíz. En tren de especulaciones, no pocos vislumbran que radicales declarados como Fabián Gnoffo, Javier Carrillo, Carlos Giménez y Willy Ruíz, cada uno con sus particularidades y con cierto peso electoral, terminen depositando un voto de confianza sobre Expósito, sin que esto signifique una participación abierta.
POSSE, el regreso a sus orígenes
A diferencia de otros radicales, Gustavo Posse no fue expulsado por haber construido una alianza electoral con Néstor Kirchner. Cuestión que sí sucedió con su par de Vicente López, ya que siguió construyendo pluralidad democrática con el espacio de la presidente Cristina. Por lo tanto, el “reingreso” del sanisidrense a la UCR termina siendo más que funcional a los intereses del radicalismo; por lo menos de un sector. Y frente al marco de necesidades que tienen los radicales, todo tipo de explicaciones pasan a segundo plano: ningún dirigente debe explicar su pasado.
La UCR urgida en rescatar y sumar a todos sus afiliados y militantes, ve en la figura de Gustavo Posse (candidato a Convencional Nacional) la versión prolija para ganar terreno dentro del territorio provincial. Prolija, en tanto y en cuanto el sanisidrense tiene una gestión municipal interesante para ofrecer a los bonaerense. El peso electoral, pero sobre todo el peso social que ofrece un distrito del conurbano y particularmente San Isidro, no es idéntico al que podría exhibir cualquier otro de Buenos Aires. Mirando el escenario del 2015, queda claro que el radicalismo no tiene figuras provinciales de peso que logren mover el amperímetro electoral. Tampoco lo tiene el resto del arco opositor. Por lo tanto, Gustavo Posse podría ser esa polea que logre alterar el aparato. Habrá que ver si él quiere (y puede) encabezar una avanzada de estas características. Y sobre todo, habrá que observar y analizar si las alianzas electorales que rodean a la UCR adhieren a Posse como cabeza de lista provincial.
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